Los mejores momentos de la película están en la complicidad de los actores Zachary Levi (Shazam) y Jack Dylan Grazer (Freddie) | Fuente: Warner Bros.

"¡Shazam!" es una comedia de superhéroes. Por momentos una parodia como lo ha sido "Deadpool", aunque sin violencia ni groserías, sino una parodia muy apta para todos. "¡Shazam!" se ríe de su mismo universo, de las reglas y de la lógica que se manejan en las historias de personajes con capa y poderes. Es el tono adecuado porque esta es una historia de adolescentes que juegan a ser grandes. Billy Batson (Asher Angel), el protagonista, es un chico rebelde que ha vivido escapando de padres adoptivos y de hogares, y quiere encontrar a su verdadera madre. Pero quien lo encuentra antes es un antiguo hechicero quien dedice traspasarle sus poderes. Cada vez que Billy grite ¡Shazam! tendrá una apariencia adulta y la capacidad de ser inmune a las balas, gran velocidad y fuerza, y podrá volar.

La confusión inicial por este cambio será el punto de arranque para los momentos más cómicos de la película. Billy ya convertido en Shazam (Zachary Levi) recurre a Freddie (Jack Dylan Grazer), uno de sus cinco nuevos hermanos adoptivos, quien al ser fanático de los cómics le ayuda a entender lo que le ha ocurrido. Para saber cuáles son sus poderes, Freddie lo graba cumpliendo diversas pruebas y luego sube esos videos a YouTube. Con esto Shazam gana miles de "me gusta", esa fama que quisiera un chico en estos tiempos de Internet. Como en "¿Quisiera ser grande?", esa película ochentera con Tom Hanks, Billy convertido en Shazam puede hacer cosas de adultos como comprar licor sin problemas y entrar a bares a conversar con chicas. Es lo que haría un muchacho en este caso, tratar de divertirse por encima de todo. Sin embargo, no es lo que haría un superhéroe y eso es algo que deberá aprender.

En "¡Shazam!" lo importante es el valor de la familia. El sentido de pertenencia a un grupo. Es lo que necesita  Billy. Y es lo que mueve también al villano de turno, el Doctor Sivana (Mark Strong), pero en el sentido contrario: quiere los poderes que le fueron negados de chico para poder vengarse de su padre. Y luego del mundo. Esta es una historia de niños con una infancia marcada por la frustración y la derrota, y que ya adultos buscan cobrarse la revancha.

Luego del fallido tono oscuro que se quería imponer a los personajes de DC Comics en el cine con "Batman vs Superman" o "La Liga de la Justicia", esta película es una propuesta colorida, ligera y más atractiva. Quienes estén atentos notarán que hay detalles en la historia que hacen referencia a ese estilo ya decartado para próximas películas.

Aunque en el tramo final de "¡Shazam!" hay buenos momentos de acción y también sorpresas, se siente como un desenlace muy estirado. Pero igual se agradece que este no sea un carnaval de efectos especiales, donde todo explota, sino que el director David F. Sandberg ─responsable de "Cuando las luces se apagan" y "Anabelle 2"─ componga escenas donde prevalece la simple dinámica de ver a un superhéroe volando o enfrentado a criaturas extrañas, una onda más cercana al cine de aventuras.

Valoración: 3.5/5

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