Dawn of Ragnarök se estrenó el pasado 10 de marzo. | Fuente: Ubisoft
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Ubisoft ha aprendido la lección: antes de atiborrarnos de más y más entregas de Assassin's Creed, los franceses han decidido tomarse un tiempo y enfocarse en ampliar el lore del último juego de la saga, el notable y muy recomendable Valhalla.

Así, Ubisoft anunció a fines del 2021 sus planes para el año dos de Valhalla, que incluían un inédito crossover entre los protagonistas de las últimas entregas (Eivor y Kassandra) y una tercera expansión, Dawn of Ragnarök, protagonizada por el dios nórdico Odín.

El pasado 10 de marzo se estrenó esta expansión, que empecé a jugar con la idea de que me demandaría unas cuantas horas a lo mucho. Sin embargo, me llevé una gran sorpresa, ya que estamos ante un producto que bien podría ser un juego independiente, no solo por su magnitud sino por la historia que cuenta.

Dawn of Ragnarök, tal como las dos anteriores expansiones (Wrath of the Druids y The Siege of Paris), arranca como una nueva misión en el campamento de Eivor. Nuestra protagonista recibe la asistencia de la vidente Valka para poder acceder a un sueño que nos conecta con Odín (a quien, recordemos, ya controlamos en una extensa sección del juego base).

La premisa es, a simple vista, sencilla: Odín debe rescatar a su hijo Balder, quien ha sido secuestrado por Surtr, líder de los gigantes de fuego, en extrañas circunstancias. Esto nos lleva a Svartalfheim, el mundo de los enanos, que ha caído bajo el dominio de este soberano. Esto da pie a una alianza entre el monarca de Asgard y los enanos, ya que tienen un enemigo en común.

No voy a desentrañar más detalles de la historia, ya que no le pienso malograr la experiencia a quienes aún no juegan o están interesados en adquirir Dawn of Ragnarök. Pero les puedo decir que me ha parecido un argumento consistente y lo suficientemente interesante como para mantenernos enganchados a lo largo de toda la expansión. Eso sí, todo apunta a que tendremos una cuarta expansión, ya que la historia no ha cerrado.

Dawn of Ragnarök no solo trae una nueva historia, sino también novedades a nivel jugable. Sobre los primeros minutos de juego, tendremos acceso a un brazalete que nos permitirá absorber el poder de los enemigos a los que derrotamos.

Por ejemplo, cuando derrotamos a los muspelianos (criaturas de fuego), podremos mimetizarnos como ellos e, incluso, caminar sobre lava ardiendo sin sufrir daño. Otro poder que adquiriremos será convertirnos en un cuervo, a fin de cubrir mayores distancias a gran velocidad o iniciar ataques desde el aire, tomando por sorpresa a los enemigos. Hay un par de poderes más que prefiero no comentar para que lo descubran por ustedes mismos cuando jueguen.

Debo destacar que estos poderes no solo sirven para atacar a los enemigos, sino que también nos servirán para resolver puzles y hasta para cumplir los distintos encargos que nos solicitarán en este nuevo mundo. El brazalete podrá ser mejorado en los herreros, a fin de poder ampliar su tiempo de uso.

Estos nuevos poderes, lamentablemente, están restringidos a la expansión (o sea, dentro de Svartalfheim) y son de uso exclusivo de Odín. Hubiera sido genial poder utilizarlos con Eivor, pero argumentalmente hubiera sido un despropósito.

Tal como adelanté, Dawn of Ragnarök es una expansión bastante extensa. Svartalfheim es un mundo inmenso, con sus propias ciudades y su dotación de tesoros, coleccionables y encargos por cumplir. Si vas directamente por las misiones de campaña, la expansión puede tomar unas 15 horas (lo cual ya es un tiempo bastante amplio); pero si -como este servidor- eres de los que busca liberar el mapa por completo, descubriendo todas las ubicaciones y cumpliendo todos los objetivos; el tiempo de juego puede fácilmente duplicarse.

Entre lo negativo, podría mencionar el nivel de dificultad (muy poco retador). Sin embargo, acá debo mencionar que terminé el juego base en su totalidad, con un nivel superior a 400; por lo que mi personaje estaba con un nivel muy superior al recomendado para esta expansión.

Otra falencia que encontré fue cuando invocamos nuestro barco para recorrer los ríos de Svartalfheim. Inexplicablemente, la tripulación nos llama “Eivor”, pese a que el protagonista de la aventura es Odín. Se les escapó este pequeño gran detalle a los desarrolladores.

También podría entrar en la ecuación el precio de Dawn of Ragnarök: 40 dólares al momento de su lanzamiento. Si bien la magnitud de la expansión puede justificar el precio, no puedo dejar de pensar en aquellas personas que compraron la Ultimate Edition de Valhalla (que en teoría incluía todo el contenido postlanzamiento), que ahora deberán pasar por caja nuevamente para poder jugar la nueva expansión.

Conclusión:

Ha sido gratísimo volver a Valhalla para jugar esta nueva expansión. Dawn of Ragnarök nos lleva a un mundo nuevo, amplísimo y detallado, con novedades jugables que realmente calzan a la perfección con la fórmula de Assassin's Creed. Me es imposible no recomendarles este nuevo contenido, especialmente para a aquellos que, como yo, han exprimido el juego base y las anteriores expansiones; y están sedientos de más Assassin's Creed.