Crash Bandicoot 4: It's About Time llegó al mercado este 2 de octubre para PlayStation 4 y Xbox One. | Fuente: Activision
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Yo me imagino la disyuntiva que tienen las compañías de videojuegos al momento de revivir una saga del pasado: por un lado, está la tentación de aplicar ‘la ley del menor esfuerzo’ y sacar al mercado un videojuego -o colección- sin mucho trabajo detrás (porque igual va a vender por su nombre), pero también está el factor de la opinión de la comunidad, que puede terminar descalificando a la nueva producción por no respetar el legado de la saga (con el respectivo fracaso comercial).

Esto no parece ser un problema para Activision. En los últimos años, la compañía ha revivido auténticos clásicos de la industria con resultados más que positivos, no solo por sus altos valores de producción, sino porque son remasterizaciones/remakes que han sabido respetar el espíritu del producto original, adaptándolo a los tiempos que corren. Crash Bandicoot N. Sane Trilogy, Spyro Reignited Trilogy, Crash Team Racing Nitro-Fueled y el reciente Tony Hawk's Pro Skater 1 + 2 son claros ejemplos de esto.

Sin embargo, Activision solo se había limitado a reeditar producciones, mas no daba el esperado salto de lanzar una secuela hecha y derecha de alguna de estas sagas. No tuvimos que esperar mucho para ver esto plasmado en un nuevo lanzamiento, y hoy ya lo tenemos en el mercado. Se trata de Crash Bandicoot 4: It's About Time.

¿Es un paso adelante en la saga?, ¿es el gran juego de plataformas de la temporada? Los invito a seguir leyendo.

Lo bueno

Toys for Bob, el estudio a cargo del proyecto, ha sabido replicar las mecánicas jugables de los primeros Crash Bandicoot, mezclando plataformas con distintas perspectivas (izquierda a derecha y viceversa, así como hacia adelante y hacia atrás) y enfoques de cámara.

El diseño de niveles es un punto sobresaliente, en la mayoría de los casos (ya hablaré de esto en la siguiente sección del análisis); con fases extensas y variadas, en las que debemos ser bastante hábiles para entender cómo superar los retos planteados.

Algo que dijo en mis impresiones de la demo fue que Toys for Bob se pudo haber limitado a ofrecernos ‘más de lo mismo’ en esta cuarta entrega numerada, pero el estudio californiano no se conformó con eso y ha implementado nuevas e interesantes mecánicas. Estas llegan principalmente a través de las Quantum Masks, unas máscaras de origen místico que nos otorgarán poderes especiales.

Sus usos van desde ralentizar el tiempo, hacer aparecer y desaparecer objetos, jugar con la gravedad, hasta darnos poderes especiales para derrotar enemigos específicos y/o recorrer largas distancias. El uso de estas máscaras, lamentablemente, está supeditado a secciones específicas de los niveles, por lo que no tendremos estos poderes siempre.

Hay otras novedades a nivel jugable que las comentaré en detalle en la siguiente sección del análisis.

Crash Bandicoot 4: It's About Time nos ofrece una treintena de misiones por superar, lo cual nos puede demandar unas diez horas (dependiendo de nuestras habilidades, claro está), pero esta duración se multiplica debido al gran incentivo que hay por rejugar estos niveles.

No solo tenemos el clásico modo contrarreloj, en el que debemos superar el nivel en el menor tiempo posible; sino que también tenemos modalidades cooperativas offline, para repasar una fase con un amigo o compitiendo por hacer un mejor puntaje. Además, llegado a cierto punto de la campaña, se desbloquea un modo invertido (N. Verted Mode), que cambia la perspectiva del nivel y otorga retos extra.

Si bien la dificultad de It's About Time es bastante medida, salvo puntuales excepciones; el verdadero reto está en completar los desafíos planteados en los niveles, que van desde destruir todas las cajas o encontrar un diamante oculto. Pero también hay parámetros exigentes, como no morir más de tres veces en toda la fase.

Aparte del prestigio y la satisfacción de conseguir todos los diamantes, tenemos como premio desbloquear curiosos y divertidos skins para Crash y Coco.

Cabe mencionar que el videojuego incluye dos modos de dificultad: retro y moderno. En el primero, tenemos una cantidad limitada de vidas para pasar un nivel, mientras que, en el segundo, no hay un límite de muertes. Lo curioso en esta modalidad es que aparecerá un contador de muertes, que mantiene el registro de cuántos intentos nos tomó superar una fase.

It's About Time tiene un apartado gráfico sobresaliente, con modelados de personajes soberbios, y animaciones fluidas y muy ‘naturales’, si cabe la expresión. De igual modo, la ambientación es cambiante y cargada de elementos, tanto en un primer plano como en el fondo. Es todo un goce quedarse parado unos segundos y observar todos los detalles que hay.

Todo este despliegue artístico corre en una tasa de fotogramas estable, sin ralentizaciones y, para mi sorpresa, prácticamente sin fallas técnicas. Eso sí, los tiempos de carga los sentí un poco elevados, pero nada grave.

Finalmente, y no por ello menos importante, debo resaltar el apartado sonoro de It's About Time. La música, ágil y variada, es constante compañía en las misiones, mientras que los efectos de sonido ya son una suerte de marca de fábrica de la saga.

Además, debo resaltar que el juego llega completamente localizado al español latinoamericano. El doblaje está muy bien hecho, aunque siempre habrá puristas que quieran jugarlo en su idioma original.

Lo malo

Ya lo había adelantado líneas atrás: no todas las fases son satisfactorias. Se siente cierta irregularidad en It's About Time, que puede ufanarse de tener algunas de las mejores misiones que recuerde en la saga, pero también tiene unas fases realmente planas, cortas y poco explotadas.

Acá debo incluir las misiones de los nuevos personajes jugables (uno de ellos, Neo Cortex, estuvo jugable en la demo), algo que debo explicar con pinzas para que no se me malinterprete.

Cada nuevo personaje tiene una jugabilidad propia, distinta a Crash/Coco, por lo que es algo que, a priori, destaco: Toys for Bob se atrevió a llevar las novedades jugables a terrenos antes no explorados. El problema es que las mecánicas de los nuevos personajes no terminan de aterrizar y no alcanzan las cuotas de calidad del set de movimientos del dúo protagonista.

Además, estas misiones tienen un ritmo distinto, acaso más pausado, un cambio casi obligatorio debido al enfoque jugable de los nuevos personajes. Reitero: no me parece mal que se hayan introducido estas fases, ya que le dan variedad al apartado jugable; el problema está en que estas secciones no tienen el pedigrí de las otras, quedando mal paradas en la comparación.

Esta suerte de irregularidad también se evidencia en los enfrentamientos contra los jefes. En este rubro, hay enfrentamientos memorables; extensos y retadores. Pero también hay peleas sosas, simplonas y accesibles.

Y esto da pie para hablar del nivel de dificultad de Crash Bandicoot 4: It's About Time. Al probar la demo, pensé que el juego sería un reto extremo, algo comparable a lo que significó para mí Donkey Kong Country: Tropical Freeze. Realmente me costó pasar las tres fases de la demo, en las que, sin exagerar, me demandaron entre 30 y 40 intentos cada una.

Esto no me pasó con el juego completo, que tiene un inicio bastante amigable, si cabe la expresión; para luego posicionarse en un nivel de dificultad medido: retador, pero no extenuante. Eso sí, hay excepciones a esta regla, con misiones y jefes realmente complicados. Pero son picos en el trazado, no una constante.

Lo feo

Desierto. No encontré algo como para llenar esta sección, salvo la ausencia de It's About Time en PC y Nintendo Switch (al menos al momento de su estreno). Ya Activision ha dicho que el lanzamiento en estas plataformas está en evaluación, pero igual no deja de ser cuestionable esta segmentación del mercado. Pero, ojo, esto no quita un ápice mi apreciación sobre el videojuego.

Conclusión:

No diré que Crash Bandicoot 4: It's About Time ha tocado el cielo y el infierno, pero sí creo que sufre de ciertas irregularidades. Tiene niveles simplemente geniales, por los que no tendría reparos en ponerlo como candidato a GOTY. Lo malo es que también hay misiones deslucidas, que -sin ser mediocres- desentonan frente a las antes mencionadas. Lo mismo pasa con el nivel de dificultad, medido por momentos, extenuante en otros. Esto no quita que It's About Time sea una excelente secuela, digna receptora de la posta del legado de la saga. Estamos ante uno de los mejores plataformas de la temporada y no tengo reparos en recomendarlo.