Fast & Furious Crossroads se estrenó este 7 de agosto para PlayStation 4, Xbox One y PC. | Fuente: Bandai Namco
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

The Fast and the Furious (Rápidos y Furiosos) fue un proyecto menor de Universal, con apenas 38 millones de dólares de presupuesto. Pero, al llegar a los cines, en 2001, resultó ser un auténtico hit, logrando quintuplicar lo invertido. Este fue el nacimiento de franquicia multimillonaria, que -a la fecha- suma nueve filmes (y uno próximo a estrenarse), cortos, serie animada, juguetes y varios videojuegos.

Precisamente, hoy nos toca analizar Fast & Furious Crossroads (Rápidos y Furiosos: Encrucijada, por estos lares), nuevo videojuego basado en la franquicia, estrenado el pasado 7 de agosto para PlayStation 4, Xbox One y PC. Este título fue anunciado durante la gala de The Game Awards 2019, con los propios Vin Diesel y Michelle Rodriguez en el escenario.

Esta suerte de espaldarazo y la participación de los ingleses de Slightly Mad Studios, desarrolladora experimentada en videojuego de conducción, dan pie a tener expectativas en torno a este lanzamiento. ¿Pero están justificadas?, ¿vale la pena invertir en este título? Los invito a leer mi análisis.

Lo bueno

El argumento de Crossroads bien podría ser el de la próxima película de la saga. Vamos a encontrar cosas inverosímiles; sin sentido, en muchos aspectos. Los protagonistas son prácticamente superhéroes que va a afrontar (y sobrevivir a) situaciones que lindan con lo absurdo. Pero así son las películas.

Así que, si son seguidores de la saga -como este servidor-, encontrarán familiar la historia de este videojuego. Además, hay interesantes guiños a personajes y eventos de las películas.

Pero que no se me malinterprete: que el argumento de Crossroads parezca sacado de una de las películas, no lo hace sobresaliente. Simplemente, es respetuoso del producto original.

Aparte del Modo Historia, Crossroads nos presenta una interesante modalidad multijugador, en el que se enfrentan tres bandos: héroes, villanos y policías. El objetivo de los dos primeros es eliminarse entre ellos, mientras que los policías deben atrapar a la mayor cantidad de conductores.

Es una carrera en la que el objetivo no es llegar primero, sino inutilizar los coches de tus objetivos. El recorrido empieza en una extensa carretera, que desemboca en un amplio descampado en el que todo se convierte en un derby de demolición, al puro estilo Twisted Metal.

Me parece una propuesta interesante y agradable de jugar, pero el gran problema es que hay tan poca gente conectada en el mundo que encontrar partida toma demasiado tiempo. El fin de semana pude encontrar una partida después de cinco minutos de espera, y otra después de ocho. No llegué a jugar una tercera partida, ya que el tiempo de espera se prolongó por más de diez minutos. Inaceptable.

Lo malo

Slightly Mad Studios tiene experiencia en videojuegos de conducción, por lo que me sorprende sobremanera el pobre desempeño de Crossroads a nivel jugable. El control de los coches es impreciso y mal optimizado.

Entiendo que la propuesta jugable no busque emular una conducción realista, pero los coches en Crossroads son difíciles de controlar porque flotan. No se siente su peso ni las colisiones: en cada salto pareciera que el auto va a salir volando por los aires.

En Crossroads, la historia se va contando con cinemáticas. Entre una y otra, tenemos distintos encargos, que van desde perseguir a un objetivo, ganar una carrera o simplemente ir a un destino en específico. Son misiones planas, sosas, sin mayor complicación.

Hay enfrentamientos contra enemigos poderosos, que bien podrían pasar con bosses dentro del juego. Acá la cosa mejora un poco, ya que debemos utilizar los poderes especiales que tienen nuestros coches, como lanzamisiles, capacidad de hackeo o un gancho. El problema es que, debido al pésimo control de los coches, es complicado tener precisión para lanzar nuestros ataques.

Esto se traduce en un juego cuya dificultad no radica en el reto que te plantea, sino en lo difícil que es controlar los coches.

La campaña es corta (apenas unas cuatro horas de duración) y no hay el más mínimo incentivo para rejugarla. Además, aparte de la campaña, solo tenemos una modalidad extra, que es el mencionado apartado online. Lamento sobremanera que no haya una sola modalidad para realizar carreras, ya sea offline u online.

Crossroads incluye un álbum de fotos que reúne los coleccionables. Esto es ciertamente interesante, ya que nos muestran no solo imágenes del juego sino también del proceso de desarrollo, con datos que un seguidor de la saga podría apreciar. El problema es que la mayoría de estos coleccionables se consigue jugando el apartado online, que -como ya mencioné- está despoblado, por lo que conseguir partida es casi cuestión de suerte.

Los efectos de sonido son apenas cumplidores, nada sobresaliente. Igual con la banda sonora; genérica, olvidable. Esto me sorprende especialmente, ya que las distintas películas de Rápidos y Furiosos se han caracterizado por tener un variado y nutrido soundtrack.

Lo feo

El apartado gráfico de Crossroads luce tremendamente desfasado, digno de inicios de la pasada generación. No solo los modelados de personajes son básicos y faltos de animaciones, sino que los coches -protagonistas del juego- tienen un diseño pobre, con efectos deficientes.

El diseño de las distintas locaciones es mediocre, sin mayores detalles. Igual pasa con los interiores de las casas y negocios que visitamos, así como las personas en la calle: auténticos maniquíes puestos por cumplir.

A esto se suman problemas técnicos -glitches por doquier, como el que pueden apreciar en el video que acompaña este análisis- y groseras inconsistencias en las físicas de los coches y de los objetos aparecen en pantalla: acá hago mención especial a las rocas de Tecnopor que debemos sortear en una de las fases iniciales del juego. Terrible todo.

Conclusión: Las expectativas que tenía sobre Fast & Furious Crossroads, por el estudio detrás de su desarrollo y por ser seguidor de la franquicia cinematográfica, chocaron frontalmente con la dura realidad: estamos ante uno de los peores videojuegos del año y tal vez de la generación. No solo tiene gráficos desfasados y problemas técnicos por doquier, sino que su apartado jugable es deficiente, lo que estropea las pocas misiones interesantes de la campaña. No lo recomiendo, ni para los más fans de Vin Diesel y compañía.