Infliction se estrenó en PC hace un par de años, pero la versión Extended Cut recién aterrizó en consolas este 2020. | Fuente: Caustic Reality
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Uno de mis géneros favoritos en novelas, películas y -por supuesto- videojuegos es el de terror. Pero también es el que más decepciones me ha dado, ya que no suelo encontrar novelas, películas y videojuegos que realmente me asusten. Con contadas excepciones. ¿Será Infliction: Extended Cut una de ellas?

La historia detrás de este videojuego es digna de contarse. Infliction fue desarrollado por el estudio indie australiano Caustic Reality, que está formado solo por una persona, el dev Clinton McCleary.

En 2018, el desarrollador lanzó una campaña de recaudación en Kickstarter para financiar su proyecto, que ya lo tenía bastante avanzado. La iniciativa tuvo éxito e Infliction vio la luz en octubre de aquel año.

Para este 2020, Infliction fue reeditado para consolas gracias a la editora Blowfish Studios, y relanzado con el atractivo subtítulo de Extended Cut. A inicios de año, se estrenó para PlayStation 4 y Xbox One, y este 2 de julio aterriza en Nintendo Switch. Esta es precisamente la versión que he probado para este análisis, que -sin más preámbulo- invito a leer.

Lo bueno

Infliction narra una historia bastante interesante, pese a que en ciertos momentos se apela a ‘lugares comunes’ de los cuentos de terror. Si perdonamos este pecadillo argumental, yo creo que estamos ante una campaña correcta, con un argumento que vamos descubriendo poco a poco.

Clinton McCleary saca petróleo de los pocos recursos que tiene para recrear un ambiente tenso y opresivo. La campaña se desarrolla casi en su totalidad dentro de una casa, pero el dev se las ingenia para hábilmente jugar con el recinto, reubicando objetos y haciendo transiciones a otros lugares, pero sin salirnos totalmente de la zona original.

Esta ambientación no hubiera sido posible sin otro de los pilares del videojuego: su apartado sonoro. Es simplemente genial cómo aparecen los sonidos ‘del más allá’ para atormentarnos. No es necesario mostrarnos al enemigo, porque lo escuchamos rondando siempre. Esto me pareció brutal, haciéndome recordar por momentos al genial Fatal Frame.

No puedo dejar de mencionar que Infliction tiene mucha inspiración de otros grandes exponentes del género de terror, como el mencionado Fatal Frame. De hecho, en cierto momento de la aventura accedemos a una cámara Polaroid que nos sirve para mostrarnos elementos que no se ven a simple vista, pero también el flash sirve para ahuyentar a la presencia que nos acecha. Tal como en el videojuego de la extinta Tecmo.

Además, la ambientación y el aprovechamiento de los recintos cerrados recuerda mucho a P.T., el desaparecido teaser jugable de Hideo Kojima. Asimismo, hay referencias a películas del género, como The Ring, y su buena dotación de guiños a la cultura popular contemporánea.

Extended Cut es una revisión nutrida con bastante material extra, como una galería de imágenes (a modo de tour por un museo), una colección de videos con comentarios del desarrollador y material eliminado antes del lanzamiento. Además, se incluyeron cuatro epílogos al final de la campaña a modo de homenaje a filmes de terror.

Lo malo

El desarrollo de las acciones es muy guiado, demasiado para mi gusto. Siempre tenemos un mensaje que nos indica el objetivo que debemos cumplir: el problema es que este viene tan detallado que se hace innecesaria la inclusión de un acertijo.

En la misma tónica, los puzles que nos topamos tienen una resolución bastante simple, con respuestas obvias. El nivel de dificultad más elevado, que desbloqueamos al pasar el juego, matiza un poco esta obviedad, pero los objetivos son siempre los mismos, así que solo basta estar más atento al entorno para encontrar la solución.

Y ya que mencioné el nivel de dificultad, Infliction no representa un reto mayúsculo. Da miedo avanzar y encontrarte con el ente que en todo momento te acecha, pero el castigo por morir es minúsculo.

La campaña de Infliction: Extended Cut es corta, entre tres a cuatro horas como máximo, aunque hay la posibilidad de rejugarla en el nivel más elevado de dificultad.

A lo largo de la campaña me topé con ciertos bugs y glitches que, asumo, se deben a que he jugado la versión de Nintendo Switch, que aún no llega al mercado. Estimo que, de acá hasta su fecha de lanzamiento, prevista para el 2 de julio, llegará un parche que corrija estos problemillas.

Lo feo

El apartado gráfico de Infliction: Extended Cut está desfasado, digno de la pasada generación. El diseño de la casa (y de los otros recintos que visitamos), de los elementos con los que interactuamos y de las personas que vemos en pantalla es harto mejorable, quedando muy por debajo de lo esperado.

Conclusión: En mis análisis, trato de medir con la misma vara a los títulos triple A como a los proyectos independientes, ya que -en mi opinión- hacerlo de otro modo sería menospreciar el trabajo de estos últimos. Con ello presente, debo decir que Infliction: Extended Cut es una propuesta interesante, con una ambientación muy bien lograda y un apartado sonoro notable. Pero el barco hace agua en apartados importantes, como el gráfico y técnico, aparte de no ofrecer un reto mayúsculo. Su bajo precio -20 dólares- lo convierte en una opción tener en cuenta si -como yo- eres amante del género de terror, pero definitivamente no es un indispensable del catálogo.