Scarlet Nexus se estrenó el pasado 25 de junio en consolas y PC. | Fuente: Bandai Namco
Más Consolas

Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Desde su anuncio, hace más de un año, Scarlet Nexus era un título que tenía en mi radar, no solo por su sistema jugable sino por su estética anime, un tándem que ya había disfrutado sobremanera en Astral Chain.

¿Se repetirá la historia?, ¿lo nuevo de Bandai Namco ha colmado mis expectativas?, ¿es una opción recomendable? Tras más de cincuenta horas de juego, creo que puedo responder a estas interrogantes.

Lo bueno

La premisa de Scarlet Nexus me parece harto interesante. En un futuro lejano, la humanidad ha descubierto una hormona psiónica en el cerebro que puede conceder poderes extrasensoriales a las personas. Esto da pie a que muchos humanos desarrollen habilidades especiales, como la telequinesis, dominar el fuego, la electricidad, la invisibilidad, etc.

A la par, la humanidad enfrenta una amenaza: los Otros, aberraciones mutantes caídas del cielo que buscan alimentarse de los cerebros de las personas.

Para hacer frente a los Otros, se ha creado la Other Suppression Force (OSF), una unidad encargada de defender a la ficticia New Himuka, uno de los últimos bastiones de la humanidad.

Scarlet Nexus está protagonizado por Yuito Sumeragi y Kasane Randall, dos jóvenes con la habilidad de la telequinesis que se enrolan en la OSF por distintas motivaciones. La historia se cuenta desde la perspectiva de ambos personajes.

Esto da pie a hablar de la rejugabilidad de Scarlet Nexus. Si bien ambos personajes eventualmente entrelazan sus destinos, cada uno tiene sus motivaciones y, por ende, un background propio. Por ello, para conocer la historia en su totalidad, es necesario terminar el juego con ambos héroes.

Acá me permito mencionar que cada campaña nos puede demandar entre 25 y 30 horas, por lo que hablamos de un videojuego con una duración bastante elevada.

Lo que más me ha gustado de Scarlet Nexus es su sistema de combate. Como adelanté en mi post sobre la demo, estamos ante un action RPG, en el que tenemos la posibilidad de tomar prestadas habilidades de nuestros compañeros. Y todo se activa de manera muy intuitiva.

Los poderes prestados duran algunos segundos y, avanzada la campaña, hay la posibilidad de combinar varios a la vez, lo que convierte las peleas en un auténtico espectáculo visual.

Un detalle a tener en cuenta que es que nuestros protagonistas pueden afianzar vínculos con sus compañeros, ya sea cumpliendo sus misiones (llamadas episodios vinculantes) o dándoles regalos. A medida que incremente la afinidad con ellos, iremos desbloqueando nuevas habilidades que podemos tomar prestadas.

Esto da pie a peleas frenéticas y muy vistosas, en las que podemos utilizar muchos poderes y habilidades a la vez, lo que se traduce en un festín visual harto satisfactorio. Un detalle que se me escapa es que los enemigos tienen una barra de vida y una de resistencia. Si rompemos esta última, podremos hacer una especie de finisher a los rivales, con una animación especial.

Yuito y Kasane tienen un nutrido árbol de habilidades, que nos permitirá mejorar nuestras barras de vida y telequinesis, sino también aprenderemos nuevos combos y poderes. Esto se consigue a medida que subimos de nivel a nuestro personaje, ya sea avanzando en la historia o cumpliendo las distintas misiones que el juego nos plantea.

Como les adelanté, Scarlet Nexus tiene una estética anime que me ha dejado muy satisfecho. Pero quienes se llevan las palmas son los Otros, cada uno con un diseño más grotesco que el anterior. Lástima nomás que no haya mucha variedad de enemigos, ya que hasta el final de la campaña apenas se supera la decena de clases.

La música de Scarlet Nexus me ha gustado, tanto en los menús como durante la campaña. Pero la que más me ha enganchado ha sido Dream In Drive, tema principal del juego, a cargo de la banda nipona The Oral Cigarettes.

Finalmente, debo destacar el apartado técnico. Pese a haber jugado en mi veterana PlayStation 4, todo corre fluido y a un framerate estable. Tal vez el único ‘pero’ sean los tiempos de carga un poco elevados, pero es algo que se los perdono.

Eso sí, la nueva generación tiene la mejor versión de Scarlet Nexus en este apartado, con mejor desempeño y tiempos de carga casi inexistentes, por lo que mi recomendación es apostar por estas ediciones, si es que tienen la suerte de tener una PlayStation 5 o una Xbox Series X.

Un detalle que no quiero dejar pasar es que existe un anime de Scarlet Nexus, actualmente disponible en Funimation. Esta producción no solo sirve de complemento a la campaña del videojuego, a fin de profundizar en el lore, sino que hay un vínculo a nivel jugable. Hay misiones secundarias especiales que nos invitan a ver un capítulo y buscar un código en particular. Si lo encontramos, seremos premiados con ítems especiales.

Esto me parece una interesante manera de incentivar al jugador a ver el anime y, de paso, conocer más del lore de la franquicia.

Lo malo

Si bien la premisa de Scarlet Nexus me gustó, el desarrollo de la historia principal no me llegó convencer. El argumento atolondra al jugador con muchos términos, eventos y demasiados personajes, al punto que todo se hace confuso.

Esto da pie a extensísimos diálogos redundantes, en los que los personajes tratan de explicar todo en interminables sucesiones de viñetas. Lo cual es, en mi opinión, bastante aburrido.

Acá algo que no me gustó: las secciones de diálogo y las ‘cinemáticas’, si se les puede decir así, se desarrollan al estilo manga, con viñetas que van desarrollando las acciones. Hubiera sido genial que se hayan elaborado cinemáticas de anime. Hubiera sido mucho más atractivo y vistoso, pero también mucho más costoso.

Hay hasta tres tipos de misiones en Scarlet Nexus: las principales, las secundarias y los episodios vinculares. Las primeras, como su nombre indica, son las que nos permite avanzar en la campaña. Estas, lamentablemente, pecan de repetitivas: todo consiste en avanzar de un punto a otro en escenarios bastante lineales hasta llegar al jefe de turno.

Las misiones secundarias, que las hay, son poco más que anecdóticas: debemos buscar a ciudadanos en la ciudad y aceptar el pedido que nos hacen. Nada remarcable en este punto.

Y los episodios vinculares son, como ya expliqué en la anterior sección, misiones especiales de cada uno de nuestros compañeros. El gran problema es que el 80 % de estas misiones (si es que no más) se resuelve simplemente viendo un extenso diálogo. Nada más.

Un detalle para tener en cuenta es el nivel de dificultad de Scarlet Nexus: no es muy elevado. Jugué una parte de la campaña en Normal y fue casi un paseo. La cosa se hace un poco más complicada en Hard, pero en líneas generales no estamos ante un reto mayúsculo.

A lo largo de la campaña, nos encontramos con puntos de guardado y tiendas, en la que podemos hacer tres cosas: comprar, vender e intercambiar objetos. Nada fuera del otro mundo, aunque si hay algo que cuestionar es la paupérrima animación de los mercaderes, meros monigotes parados en medio del escenario.

Scarlet Nexus llega con voces en inglés y japonés, con subtítulos en español. Pese a querer jugarlo en japonés, me di cuenta de que hay muchos diálogos ingame en plena batalla, por lo que opté por el inglés. No está mal, debo reconocer, pero eso sí: se extrañó una localización a nuestro idioma.

Lo feo

Tal como ya mencioné, me encantó el sistema de combate de Scarlet Nexus. El gran problema es que a lo largo de la campaña se siente que las secciones jugables son mucho menos que los extensísimos diálogos entre misión y misión.

Estando ante un videojuego, creo que se debió priorizar las secciones jugables, haciéndolas más extensas y variadas, ya que -como se ha dicho- las secciones jugables terminan siendo lineales y hasta pasilleras. Raro encontrar esto en un RPG.

Conclusión:

Scarlet Nexus tiene cositas que me han gustado sobremanera, como su sistema de combate, sencillo, pero poderoso, sazonado con esta excelente mecánica de tomar prestados poderes de tus compañeros. El problema es que esto no se contrapesa con un nivel de dificultad que nos otorgue un reto memorable. La historia trata de abordar demasiadas temáticas, lo que se traduce en diálogos extensos y sobreexplicados que, al menos para mí, terminan aburriendo. No es una opción cien por ciento recomendable en estos momentos, pero sí creo que el juego ha sentado los cimientos para mirar con optimismo el futuro de la franquicia.