Street Power Football se estrenó este 25 de agosto para PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC. | Fuente: Maximum Games
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

El estreno de FIFA Street, hace ya quince años, fue un hito en la sempiterna lucha entre FIFA y Pro Evolution Soccer, ya que por primera vez los fanáticos del fútbol virtual tenían una tercera opción para elegir, una alternativa con un enfoque arcade muy vistoso y satisfactorio. Fue el nacimiento de una subsaga que gozó de gran popularidad y que aún hoy es recordada con cariño.

Si traigo a colación al querido FIFA Street, es porque Street Power Football (Street Power Soccer, en Estados Unidos) es una suerte de sucesor espiritual del juego de EA Sports. Los estudios independientes SFL Interactive y Gamajun se han unido para sacar adelante un proyecto que, en teoría, trata de captar al fanático que añora con ver a la saga FIFA Street de vuelta y que no se conforma con el modo Volta de FIFA 20.

Estuve jugando varias horas Street Power Football (disponible desde hoy en PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC) y acá les comparto mis conclusiones. ¿Es una opción recomendable? No dejen de leer mi review.

Lo bueno

Street Power Football es una suerte de celebración del fútbol callejero, no solo permitiéndonos jugar partidos, sino también ofreciéndonos las distintas modalidades que engloban esta disciplina.

Y estas son varias: tenemos la modalidad Freestyle, en la que debemos hacer diversos trucos y piruetas con el balón a fin de sumar el mayor puntaje en determinado tiempo. Trick Shot, en tanto, es un desafío en el que debemos derribar objetivos o embocar el balón en determinados lugares.

Y, finalmente, está la modalidad Panna, que es una suerte de duelo uno contra uno, en el que el objetivo no es tanto meter goles sino humillar a tu rival haciéndole un caño (una huachita, como decimos en Perú).

Street Power Football como celebración del fútbol callejero también se ve reflejado en la inclusión en el juego de diversas estrellas del street soccer, entre los que destaca el francés Séan Garnier, considerado una leyenda de este deporte.

La modalidad Become King, que vendría a ser la campaña de Street Power Football, está protagonizada íntegramente por Garnier, quien presenta las pruebas que el jugador debe realizar y da consejos de todo lo que debes hacer para ser el ganador de la temporada.

Esta modalidad es entretenida, ya que es una suerte de vuelta al mundo en la que intercalamos partidos de fútbol callejero con las distintas pruebas antes mencionadas. Además, cada reto tiene sus particulares parámetros, como ganar un partido sin que te anoten un número determinado de goles; hacer mínimo dos huachitas en Panna; lograr un puntaje mínimo en Freestyle; etc.

Particularmente, mi modalidad favorita es Trick Shot, ya que no solo debes ser preciso, sino que también se premia la dificultad del tiro que hagas, dándonos más puntos por el efecto al balón o por tiros con rebotes. Y todo esto contrarreloj. Esto es, en mi opinión, lo mejor de un juego que lamentablemente no destaca en la modalidad que debería ser su carta de presentación.

Lo malo

A nivel jugable, Street Power Football me ha dejado más de un sinsabor. Durante los partidos, en teoría la modalidad estrella del juego, el control de los jugadores es impreciso y errático. Además, la reacción de la IA aliada es torpe ante los balones sueltos, provocando situaciones tremendamente frustrantes cuando tienes la oportunidad de anotar o cuando hay peligro de gol en tu propia meta.

Tenemos un botón para quitar el balón que es demasiado efectivo pese a que estés cubriéndolo, mientras que las piruetas y dribles son más efectivas que efectivos. Durante los partidos aparecerán potenciadores que puedes utilizar para obtener habilidades especiales, como una barrera para evitar que te quiten el balón, supervelocidad, paralizar a tus rivales, entre otras. Son interesantes, sí, pero termina siendo engorroso ir a buscarlos en pleno partido, ya que pueden aparecer en el otro extremo del campo.

Un detalle curioso es que, a medida que realizas dribles y piruetas, va cargando una barra de poder, con la que puedes activar una habilidad especial, en su mayoría un supertiro que termina en gol. Está interesante, lo reconozco; pero, al igual que con los potenciadores, termina siendo engorroso estar haciendo dribles y piruetas para cargar la barra, cuando es mucho más práctico llegar al arco rival con pases.

Lo mismo pasa con la modalidad Panna, en la que anotar es tremendamente sencillo porque la IA enemiga es poco más que anecdótica. De igual modo, los duelos, que se definen realizando una serie de comandos, son victorias seguras, ya que el rival se equivoca casi siempre.

Freestyle me recuerda tremendamente a Bust a Move, en el que debemos realizar comandos para ir encadenando piruetas y así sumar puntaje. La premisa suena bien, pero la ejecución es poco satisfactoria, sin profundidad. Tal como en lo antes mencionado, es demasiado accesible y termina siendo monótono saber que puedes ganar la ronda repitiendo una y otra vez el mismo comando.

A todo esto, habría que agregarle que la física del balón es bastante mejorable, ya que por momentos pareciera que estamos jugando con un globo que está a punto de salir despedido por los aires.

Todo el juego, ya sean partidos, desafíos y menús, está acompañado con una pequeña lista de temas musicales que suenan en un eterno bucle. No me parece una mala selección, aunque sea demasiado urbana para mi gusto; pero el problema es que son apenas un puñado de temas que se repiten una y otra vez hasta el hartazgo.

Los efectos de sonido del balón impactando con las distintas superficies o de los propios no terminaron por convencerme; mientras que las hinchadas -que las hay- suenas repetitivas y poco realistas.

El juego viene, por defecto, con voces en inglés. Aunque decir “voces” es exagerado, ya que la única voz que escuchamos es la de Séan Garnier durante las cinemáticas de la campaña. El problema es que el jugador habla en francés y la voz que le han puesto en inglés -con un dejo francés demasiado marcado- es disruptiva y no coindice con los movimientos de labios. Mi recomendación es cambiar el idioma de las voces al francés, y así ya no habrá ese inconveniente.

Lo feo

SFL Interactive y Gamajun optaron por un estilo caricaturesco para los escenarios y los personajes en pantalla. No me parece una mala decisión, pero el problema es otro: el diseño es bastante básico, con animaciones robóticas tanto de jugadores como de la gente afuera de las canchas. Las cinemáticas que vemos en los tráileres no reflejan lo que vemos en el gameplay, lamentablemente.

Finalmente, debo comentar las apariciones de Séan Garnier en las cinemáticas durante la campaña. Su imagen ha sido incrustada dentro de las locaciones de una manera tan básica y poco cuidada, que su presencia es disruptiva en la pantalla. Se nota a kilómetros que está hablando con una pantalla verde de fondo que, luego, fue rellenada con imágenes del juego. Terrible.

Conclusión:

Saludo que Street Power Football no sea mero juego de fútbol callejero, sino que haya todo un respeto por el género, incluyendo sus distintas modalidades y pruebas. El problema está en que, salvo la mentada Trick Shot, las modalidades del juego son planas, aburridas y poco inspiradas. Esto sin mencionar el deficiente control y sus gráficos con animaciones desfasadas. Si buscas un juego de fútbol con jugabilidad arcade, definitivamente hay mejores alternativas en el catálogo. Tal vez este juego pueda ser una opción para los usuarios de Nintendo Switch que se quedaron sin la modalidad Volta en FIFA 20 (y que tampoco la tendrán en FIFA 21), pero aún así lo pensaría dos veces.