Tunche está disponible, al momento de su lanzamiento, para PC, Xbox One y Nintendo Switch. | Fuente: LEAP Game Studios
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Fue a inicios del 2017 cuando nació la idea de Tunche, el nuevo proyecto LEAP Game Studios. No ha sido un proceso de desarrollo sencillo, según me confesó Luis Wong, productor ejecutivo del videojuego; ya que el proyecto pasó por varios momentos, se experimentaron distintas fórmulas y hasta se volvió a foja cero en alguna oportunidad.

Pero toda esa experiencia ha servido para moldear el proyecto y hoy por fin tenemos a Tunche en el mercado. Días antes de su estreno, tuve acceso anticipado al videojuego y ya lo terminé, por lo que puedo compartir con ustedes mis impresiones.

¿Es una opción recomendable? Sin más preámbulo, los invito a leer mi análisis.

Lo bueno

Tunche es un videojuego del género roguelike (solo tienes una vida para terminar la campaña), en el que debemos hacer frente a una serie de arenas de combate. Al limpiar una arena, obtendremos una recompensa y, luego, podremos elegir nuestro siguiente destino (cada uno con su propio premio).

La campaña de Tunche está dividida en cuatro áreas, cada una con enemigos distintivos y con un boss final. No hay puntos de guardado, por lo que si mueres tendrás que reiniciar todo el recorrido desde el principio (incluyendo las peleas contra los jefes). Sin embargo, con cada intento, irás ganando puntos de experiencia que te permitirán mejorar las habilidades de tu personaje, a fin de hacerte el recorrido más llevadero.

El árbol de habilidades es amplio y variado, por lo que deberás elegir qué es lo que más se ajusta a tu estrategia de juego: puedes aprender combos o ataques especiales, o incrementar tu nivel de vida o la cantidad de pociones de salud disponibles.

Un detalle que me pareció muy llamativo es que, a medida que alcanzas nuevas áreas de la campaña, tienes acceso a más habilidades. Esto me gustó sobremanera, ya que es una forma de premiar tu avance y, de paso, incentivarte para seguir intentándolo.

A medida que vas jugando, también irás subiendo un contador de Entropía, que te permite adquirir otros beneficios, como disponer que durante el recorrido aparezcan puntos para recargar vida.

De igual modo, durante la campaña tendremos acceso a Núcleos Espirituales, que son potenciadores que nos otorgan variadas habilidades, como efectos (veneno, electricidad, fuego, etc.) a nuestros ataques o habilidades especiales (recuperar algo de vida por cada enemigo derrotado, por ejemplo). Todos estos potenciadores pueden mejorarse, para que sus efectos sean más beneficiosos.

Un elemento para tener en cuenta: durante la campaña podremos rescatar a algunos viajeros perdidos y llevarlos de regreso a nuestro campamento. Estos personajes nos darán acceso (a cambio de una módica suma) a ciertos beneficios en combarte, aunque estos estarán limitados por un pequeño periodo.

Como pueden ver, Tunche tiene muchas variables y opciones para estar bien preparados y así pasar la campaña con una sola vida. Pero para esto, deberemos invertir varias horas hasta tener la capacidad suficiente.

En Tunche, podemos controlar hasta a cinco personajes distintos: Rumi, Qaru, Pancho, Nayra y Hat Kid (invitado del videojuego A Hat in Time). Cada personaje tiene su propia historia, así como sus propias características. Por ejemplo, Pancho es pesado, pero fuerte; mientras que Rumi es mucho más frágil, pero muy veloz. Nayra, en tanto, utiliza una lanza como arma, por lo que tiene más alcance en combate. Esto sin mencionar que cada personaje tiene sus propios golpes especiales, por lo que deberemos invertir muchas horas de juego si queremos subir el nivel de todos.

Pasar la campaña me tomó menos de dos horas; pero, para llegar a tener a mi personaje bien preparado para el objetivo, tuve que invertir unas cinco horas de juego; en las que morí repetidamente (más de una veintena de veces, sin exagerar).

Quisiera destacar las peleas contra los bosses de Tunche: pese a ser pocas, estas son intensas, variadas y retadoras. Mención especial hago a uno de los jefes, que -salvando distancias- me recordó al enfrentamiento que tuve con The Guardian Ape, en Sekiro: Shadows Die Twice. La lección: nunca dar por eliminado al enemigo hasta que aparezcan los indicadores en pantalla.

Otro de los pilares de Tunche es su apartado artístico: cada pelea se desarrolla en escenarios bellamente recreados, con fondos que nos llevan a distintas locaciones de la selva peruana. De igual manera, los diseños de los personajes y de los enemigos me parecieron de gran factura, con -nuevamente- especial mención a los bosses, que hacen referencia a leyendas de la Amazonía. Tremendo mérito de los artistas de LEAP Game Studios.

Hay detalles en el juego que me llamaron mucho la atención y hasta me arrancaron una sonrisa; como referencias a ciudades del Perú, a otros videojuegos, como Street Fighter; o, incluso, a películas, como The Emperor's New Groove (más conocida por estos lares como Las Locuras del Emperador). Hay que estar atento a estos guiños, ya que no todos aparecen explícitamente, sino que llegan como premio a nuestra curiosidad.

Finalmente, debo resaltar la música elegida para Tunche. Las piezas elaboradas calzan a la perfección con el lore del juego, coqueteando por momentos con la pegajosa cumbia amazónica.

Lo malo

El sistema de combate de Tunche es apenas correcto. Los desarrolladores hablaron de cierta inspiración en Devil May Cry o Bayonetta, pero lo cierto es que lo ofrecido dista mucho de aquellos títulos.

Los combos que podemos realizar en Tunche apenas alcanzan los cuatro golpes como máximo, sin la posibilidad de encadenarlos entre sí. Se sienten aislados uno de otros. No podemos llevar a un enemigo al aire e iniciar una secuencia de golpes; tampoco hay parries que nos permitan contraatacar. También se siente la falta de un comando para hacer alguna llave a los rivales.

Lo curioso es que en el juego aparece un marcador de golpes que podemos llevar hasta los 100 hits con facilidad. Esto se ve muy vistoso en pantalla, pero no es un logro basado en el encadenamiento de combos, sino más que nada en mantener golpeando constantemente a los enemigos. Es un contador efectista, pero vacío.

Aprender las mecánicas y distintas opciones jugables de Tunche es engorroso, ya que los tutoriales son, en su mayoría, textos largos que abruman de información al jugador. Particularmente, hubiera preferido una forma más orgánica de aprendizaje. Esto puede ser contraproducente, ya que saltarse una pantalla de texto puede ser significado de quedar en la completa ignorancia sobre algún punto.

Tal como señalé en la primera sección del análisis, cada una de las cuatro áreas de Tunche cuenta con su propio set de enemigos. Sin embargo, siento que hizo falta más variedad de ellos. De hecho, sobre la recta final vemos un clamoroso reciclaje de estos.

De igual modo, se echa en falta una biblioteca en la que podamos ver el nombre de los enemigos, así como una breve descripción de estos. Solo sabemos los nombres de los bosses, pero sin mayor información sobre el background de estos.

La historia de cada personaje se cuenta a través de viñetas al estilo cómic (muy bien dibujadas, dicho sea de paso). El problema es que son viñetas vacías, con textos en la parte inferior. Hubiera sido mucho más vistoso e impactante tener los textos sobre las ilustraciones, tal como en las historietas.

La única voz que oiremos en todo Tunche será al inicio: cuando entramos a la partida, escucharemos una voz de ultratumba recitar el nombre del juego (algo que se me hizo una referencia a los primeros Resident Evil). Lamentablemente, no hay más diálogos hablados en el juego, lo que le hubiera dado mucha más inmersión y peso a la historia.

Tunche viene traducido en varios idiomas, entre los que está el español. A lo largo de la campaña, encontré algunos errores gramaticales (pocos, felizmente), así como una cosa imperdonable: llamarle aguacate a la palta (¡siendo un videojuego hecho en Perú!).

En el apartado técnico, debo decir que tuve una experiencia medianamente satisfactoria en Nintendo Switch, ya que sufrí de algunos glitches y hasta crasheos. Esto se debe, me explicaron desde LEAP Game Studios, a que jugué Tunche sin el parche de lanzamiento, por lo que estimo que la experiencia será mucho mejor con la actualización instalada.

Empero, creo que cuando ingresamos a una nueva área de la campaña los tiempos de carga son algo elevados (un promedio de 30 segundos de espera). Fuera de eso, como les dije, mi experiencia, tanto en TV como en modo portátil, fue aceptable.

Tunche puede jugarse tanto en solitario como en cooperativo hasta con tres personas más. Lamentablemente, no he tenido la posibilidad de probar cómo va el juego en cooperativo, ya que no tengo en casa a alguien con quien jugar. Y esto me lleva a preguntarme por qué no se incluyó una modalidad online, para poder jugar con gente alrededor del orbe o para organizar partidas con amigos a distancia. Siento que es una oportunidad desperdiciada de hacer más atractivo el producto.

Y ya que hablamos de cosas que pudieron agregarse a Tunche, ¿por qué no incluir modos de juego extra? Meses antes de su lanzamiento, LEAP Game Studios lanzó una demo, llamada Tunche Arena, con dos modalidades de juego que bien podrían haberse implementado en el producto final.

Lo feo

¿Por qué excluir a PlayStation 4 del lanzamiento de Tunche? Al momento de su estreno, el videojuego de LEAP Game Studios solo está disponible en PC, Xbox One y Nintendo Switch.

Yo entiendo que el grueso de jugadores de títulos indies está en PC, pero excluir a PlayStation 4 del lanzamiento inicial de Tunche me parece una mala idea, ya que hablamos de una consola con más de 116 millones de unidades distribuidas a nivel mundial. Los usuarios de PlayStation 4 tendrán que esperarse hasta el 2022 (aún no hay fecha exacta) para poder probar este videojuego.

Conclusión:

Terminar Tunche me dejó sensaciones positivas. No solo hablamos de un videojuego entretenido, sino sumamente retador, en el que seguramente morirás decenas de veces. Sin embargo, creo que la recompensa tras cada muerte es la justa, dándote los incentivos necesarios como para seguir intentándolo. Tunche está lejos de ser un producto perfecto, ya que -como detallé en este análisis- hay mucho margen de mejora, sobre todo en el sistema de combate y en la oferta jugable tras terminar la campaña. Fuera de esto, hablamos de un producto muy competente que no tengo reparos en recomendar. Tunche es, definitivamente, el mejor videojuego hecho en el Perú hasta la fecha.