La Grand Theft Auto: The Trilogy – The Definitive Edition se lanzó el pasado 11 de noviembre. | Fuente: Rockstar
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Hace unos días saldé una deuda con la historia de los videojuegos: jugué y terminé Grand Theft Auto III por primera vez, veinte años después de su lanzamiento original.

¿Por qué no jugué Grand Theft Auto III en su momento? Por ignorante. Yo había probado los primeros Grand Theft Auto en PlayStation y realmente no me gustaron. Así, al enterarme de que había llegado la tercera entrega, asumí que iba a ser ‘más de lo mismo’, por lo que preferí pasarla por alto.

En mi defensa, diré que era una época diferente, sin un internet masificado, con páginas especializadas ni redes sociales, como para estar al tanto de toda la información sobre los últimos estrenos. Por ello, confiado en mi instinto, no jugué Grand Theft Auto III. Craso error.

Mi primer contacto con la saga de Rockstar fue recién con Grand Theft Auto IV, en 2008, ya en la generación de PlayStation 3 y Xbox 360. Fue un juego que me sorprendió en todos los aspectos, pese a que ya para esa época había otros exponentes del género sandbox que lo hacían muy bien. Sin embargo, tenía la deuda pendiente de jugar al ‘padre’ de estos títulos.

El estreno de la Grand Theft Auto: The Trilogy – The Definitive Edition fue la oportunidad perfecta para, por fin, sacarme el clavo y jugar este clásico de los videojuegos.

Jugar Grand Theft Auto III en pleno 2021 fue una experiencia de contrastes, ya que -pese a las mejoras jugables implementadas en la reedición- el gameplay se siente añejo y las animaciones de personaje lindan con el ridículo. En muchos aspectos, se nota el paso de los años. Pese a ello, se siente toda la esencia de los Grand Theft Auto, algo que se vería reflejado después en las futuras entregas.

Es injusto calificar a un juego como este con los parámetros de la actualidad, pero es imposible negar su legado. Sin Grand Theft Auto III, la saga no hubiera tenido la relevancia de ahora y el género sandbox no habría alcanzado el nivel de hoy en día.

La polémica por la reedición

Y justamente por esto último es que lamento toda la polémica generada en torno a la Grand Theft Auto: The Trilogy – The Definitive Edition, colección que llegó plagada de glitches y errores de programación. Esto sin mencionar que Rockstar retiró de las tiendas virtuales las versiones originales de los juegos de la colección.

Ha sido una controversia de tal magnitud que la reedición fue unánimemente vapuleada en Metacritic por fanáticos disconformes. La propia Rockstar tuvo que salir al frente a pedir disculpas públicas y anunciar que las versiones originales de los juegos volverían a las tiendas virtuales (y estas llegarían de regalo a quienes ya habían comprado The Definitive Edition).

Debo ser hidalgo en reconocer que, al menos en PlayStation 4, encontré glitches de todo tipo, pero no llegó a ser una experiencia desastrosa. Salvo los terribles efectos para la lluvia, que hacían muy difícil ver más allá de tus narices, creo que la lavada de cara fue decente.

Sin embargo, creo que ahí radica el gran problema de esta edición ‘definitiva’. Sabe a poco para homenajear el legado de Grand Theft Auto III, así como de Vice City y San Andreas. Pareciera que la propia Rockstar no reconociera lo que estos videojuegos significaron, no solo para cimentar la saga, sino de su influencia en la industria en general.

Para mí, un buen homenaje hubiera sido un remake de Grand Theft Auto III, algo así como ocurrió con títulos tan icónicos como Crash Bandicoot (2017) o Shadow of the Colossus (2018). Lamentablemente, lo hecho, hecho está. Tal vez para el aniversario 30.