La generación de la PlayStation 4 empezó en 2013. | Fuente: Sony

Este fin de semana casi me quedo sin PlayStation 4.

El domingo estaba jugando de lo más tranquilo cuando hubo un inoportuno bajón de corriente que interrumpió mi sesión y provocó que mi PlayStation 4 colapse. Mi primer gran error: no usar supresor de picos.

Al reiniciar la consola, el sistema me mandó al ‘modo seguro’ y me pidió una actualización. Seguí los pasos (descargar el parche en un USB), pero el sistema no reconoció el archivo. Mi preocupación se convirtió en temor: ¿mi PlayStation 4 había muerto?

Consulté con mi camarada Enrique ‘Junior’ Martínez, de Parallax, quien después de examinar la consola llegó a la conclusión de que el único camino era reiniciar el sistema. Afortunadamente, no estaba en un error y mi ‘negrita’ volvió a la vida.

Ver nuevamente el logo de PlayStation en la pantalla me quitó un peso de encima y la preocupación de tener que invertir en una nueva consola.

Mientras descargaba los juegos, actualizaciones y aplicaciones de turno, me di cuenta de que esta es -hasta ahora- la primera generación en la que no he tenido que renovar consola, por el motivo que sea.

En la pasada generación, ya les conté que me estafaron en Polvos Azules con la garantía de la PlayStation 3 (aquí la historia completa), por lo que tuve que comprar una nueva consola -que afortunadamente sigue operativa-.

Antes, en la generación de PlayStation 2, renové hasta dos veces de consola, pero por motivos económicos. La primera PlayStation 2 que compré la vendí a un amigo de la universidad porque no tenía tiempo para jugar.

Luego de unos meses, compré una nueva PlayStation 2, que sí exprimí hasta casi el final de la generación. Esta consola se la vendí a un amigo con todos mis juegos con la intención de comprarme la PlayStation 3. Pero su elevado precio me hizo replantear la idea, y compré una tercera PlayStation 2 -la versión Slim- para no quedarme sin jugar mientras ahorraba.

Yo andaba en el colegio cuando mis padres me compraron la primera PlayStation. La consola se la alquilé a un compañero que me la terminó malogrando. Si bien la reparó, me quedó el temor de que eventualmente falle, por lo que la vendí. Ahorrando mis propinas, compré una nueva consola, con la que no tuve problema alguno (eventualmente la vendí para comprar la PlayStation 2).

Con la Super Nintendo, la renovación llegó luego de que se malograra la consola. Bajo el lema “más barato sale comprar una nueva”, mis padres me regalaron una nueva Super Nintendo que, luego de unos años, vendieron para poder comprarme la primera PlayStation.

Como ven, por uno u otro motivo, siempre terminé comprando más de una consola por generación, algo que, por increíble que parezca, no ha ocurrido en la actualidad. La PlayStation 4 me ha salido buena y, pese a algunas fallas, no ha dejado de funcionar. Sin duda, es dura de matar.

Y ustedes, ¿tienen una generación en la que no han tenido que renovar consola?

¿Qué opinas?