Resident Evil: Vendetta se estrenó en cines de Japón en mayo de 2017. | Fuente: Sony Pictures
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

El fin de semana encontré Resident Evil: Vendetta mientras hacía un repaso de los últimos estrenos de Netflix, así que decidí verla, ya que la tenía pendiente desde su estreno (¡hace poco más de tres años!).

Vendetta (2017) es la tercera película animada de Resident Evil después de Degeneration (2008) y Damnation (2012), filmes que -para mi sorpresa- están dentro del canon de la saga.

Esta película está protagonizada por Leon S. Kennedy (tercera aparición consecutiva), Chris Redfield y Rebecca Chambers, quien reaparece la saga desde The Umbrella Chronicles (aunque su única participación canónica se remonta a Resident Evil Zero).

En Vendetta, nuestros protagonistas están detrás de los pasos de Glenn Arias, un traficante de armas biológicas que ha emprendido una venganza -de ahí el título de la película- contra el Gobierno de Estados Unidos por haber matado a su esposa y amigos en un bombardeo.

El arranque me gustó mucho, con Chris viajando a México para capturar a Arias, quien se refugia en una mansión idéntica a la que visitamos en el primer juego de la saga. Sin embargo, poco a poco la película va decayendo hasta tocar fondo con uno de los peores desenlaces que recuerde en un videojuego/película de la franquicia.

Antes de continuar, me permito hacer una advertencia de spoilers, ya que voy a mencionar momentos puntuales del filme. Así que, si aún no ves la película, y quieres verla, deja de leer y regresa después.

Desgranando Vendetta

Me gustó el tratamiento inicial que tuvieron con Rebecca Chambers, quien pasó de miembro de los S.T.A.R.S. a ser una reputada científica, descubridora de la cura para el virus zombi. El problema es que el argumento de la película la convierte en una ‘damisela en apuros’, que debe ser rescatada por sus compañeros de reparto. Triste devenir para la protagonista de uno de los mejores videojuegos de la saga.

En contrapartida, Chris y Leon son poco más que superhéroes, con poderes sobrenaturales y exagerados movimientos. Ambos protagonizan una secuencia en la que se enfrentan a decenas de zombis dando saltos, volteretas y acrobacias sin derramar una gota de sudor y sin sufrir un rasguño. Además, Leon tiene una escena a bordo de una motocicleta al puro estilo Rápidos y Furiosos, con explosiones, saltos y drifts tan vistosos como innecesarios.

El que cae mejor parado en el filme es, para mi sorpresa, Glenn Arias, pese a ser un remedo de Albert Wesker. Este personaje tiene un desarrollo interesante, y actúa siempre motivado por su sed de venganza por la muerte de sus seres queridos en el mencionado bombardeo (en el que, por increíble que parezca, fue el único sobreviviente).

Lo peor de la película es su final, un happy ending insultante, que muestra cómo nuestros héroes sueltan la cura en la ciudad y cómo los zombis se van convirtiendo nuevamente en humanos.

Vendetta me hizo recordar mucho los Resident Evil 5 y 6, en los que Capcom convirtió a los protagonistas en seres irreales, todopoderosos; videojuegos que eran una caricatura de lo que un día fue la saga.

Vendetta es el último producto de esa etapa oscura de Resident Evil, a la cual espero la saga no regrese más. Resident Evil 7 y los recientes remakes -con sus falencias- son pruebas fehacientes de que la saga no necesita la hipérbole ni la acción hollywoodense para impactar y generar réditos económicos.

¿Han visto Resident Evil: Vendetta?, ¿qué opinan de la película?