Assassin's Creed Odyssey es uno de los títulos más ambiciosos de la saga. | Fuente: Ubisoft

Con once años a cuestas, Assassin's Creed se ha convertido en una de las franquicias más poderosas y representativas de la industria de los videojuegos. Su relevancia es tal que ha incursionado, con mayor o menor suerte, en otros rubros, como novelas, cómics, juguetes y hasta en el cine.

Esta abrumadora cantidad de contenido también se ve reflejada en los videojuegos, con lanzamientos en diversas plataformas, con títulos que podemos considerar canónicos y spin- offs que complementan una historia que, con los años, se ha vuelto algo difusa.

Este año, tras el notable Origins, Ubisoft nos trae un nuevo Assassin's Creed, esta vez ambientado en la Antigua Grecia, con el que vamos mucho más atrás en el tiempo para averiguar los orígenes de los Precursores, la llamada Primera Civilización.

Tomé la decisión de pasar el juego con Kassandra, lo cual terminó siendo una sabia decisión, ya que Ubisoft determinó que es el personaje canónico. | Fuente: Ubisoft

Lo bueno

Como en todo Assassin's Creed, hay dos hilos argumentales centrales: el del presente, en el que se desarrolla la guerra entre Asesinos y Templarios; y el del pasado, que nos lleva -en cada juego- a distintas civilizaciones y locaciones de la Historia Universal.

Del argumento del presente y su actual relevancia en la saga hablaré más adelante. En esta sección, me enfocaré de la historia “del pasado”, que en esta oportunidad está protagonizada por los hermanos Kassandra y Alexios. A diferencia de Syndicate, en el que también había hermanos como protagonistas, ahora deberemos elegir a uno de los dos y la historia se adaptará en función a nuestra selección.

Yo elegí a Kassandra para pasar el juego y terminó siendo una sabía decisión, ya que luego me enteré de que Ubisoft ha confirmado que el canon de Assassin's Creed se basa en ella. Otro tema del que profundizaré en la siguiente sección.

El argumento de Odyssey está bien estructurado, con hasta cuatro líneas argumentales que se entrelazan. Kassandra (o Alexios) es una “misthios” (mercenario, en griego) que busca conocer sus orígenes, qué fue de sus padres y su rol en este mundo. En ese camino, descubre al misterioso Culto de Kosmos, cuyo poder en las sombras tiene conexiones en las principales regiones de la Antigua Grecia.

A la par, tenemos una gran cantidad de misiones secundarias que nos llevan a conocer curiosos personajes e historias entretenidas. Acá hago un distingo con los clásicos encargos de “ve lleva esto” o “anda mata a aquel”, que los hay, pero han sido acertadamente colocados en tablones de anuncios en cada ciudad. Solo basta llegar a este punto y aceptar los que queramos. Esta es una buena manera de ganar dinero, recursos y experiencia para mejorar a nuestro personaje.

Para Odyssey, Ubisoft nos presenta uno de los mapas más grandes y complejos jamás vistos. Montañas, cañones, valles, lagos, pueblos, grandes ciudades, puertos, fortalezas, ruinas y tumbas conviven en este basto mundo creado para la ocasión. Si el mapa de Origins era gigante, este lo es mucho más (hablan de un 62 % más grande).

Además, en Odyssey hay amplias zonas marítimas para desplazarnos, con sus respectivas misiones y combates. Y es que gran parte del mapa está dividido en islas, cada una con sus pobladores, enemigos y, claro está, con sus misiones a cumplir.

Hay tanto por hacer en Odyssey que yo invertí más de 130 horas y aún tengo misiones secundarias y retos pendientes por cumplir antes de decir que terminé el juego al 100%.

Las mecánicas jugables de Origins han servido de base para Odyssey, algo que se puede ver en el sistema de combate y en el enfoque a la infiltración, con el uso del águila como útil dron, pero tampoco podemos hablar de 'reciclaje' tan a la ligera. Hay novedades interesantes, como potenciadores en batalla (tanto en las peleas como en los combates marítimos) y un rediseño del uso de las flechas más poderosas.

La división de Grecia por regiones da pie a una mecánica nueva en la saga: las conquistas. El reto consiste en debilitar al jefe de cada zona quemando o robando sus recursos (ubicados en el mapa o dentro de sus bases) y matando a sus lugartenientes. Luego, con el rival ya débil, podremos eliminarlo. Esto desbloquea la opción de participar en una batalla para conseguir el liderazgo de la región. Lo interesante es que, al ser mercenarios, podemos ofrecer nuestros servicios a cualquier bando, aunque siempre habrá uno que ofrezca mejores recompensas.

Ya que tenemos este monumental mapa a nuestra disposición, los desarrolladores han incluido una mecánica harto satisfactoria: el modo exploración. A diferencia de los RPG clásicos, en los que las misiones aparecen con un marcador en el mapa, ahora los personajes con los que interactuamos nos dan indicaciones a seguir para dar con una ubicación. Esto es sumamente inmersivo y está muy bien planteado (aunque se ha incluido la posibilidad de jugar de la manera clásica, para los más conservadores).

Otra novedad es el sistema de diálogos con alternativas, que no solo nos dan opciones para abordar una misión, sino que incluso nos podemos dar el lujo de rechazarlas y seguir nuestro camino. Esto también se aplica a las misiones de campaña, lo que abre la posibilidad de tener varios finales.

La banda sonora me gustó, precisa para cada momento. Como cuando nos descubren en plena infiltración y la melodía cambia a una más agitada. O como cuando tenemos una misión ligera, y suena una música relajante y hasta pícara.

El apartado gráfico Assassin's Creed Odyssey me ha dejado más que satisfecho. Yo jugué en mi veterana PlayStation 4 y quedé gratamente sorprendido: la recreación de la Antigua Grecia es sobresaliente, con gran cantidad de detalles, tanto en los exteriores como en los interiores.

Invertí más de 130 horas en pasar la campaña, pero aún me quedan algunas misiones por completar. | Fuente: Ubisoft

Lo malo

Tal como en Origins, hay problemas con la inteligencia artificial de los enemigos. Cuando vigilan un fuerte o una guarida, suelen tener patrones de desplazamiento predecibles y reaccionan torpemente cuando nos descubren.

Esto va de la mano con un nivel de dificultad bajo, demasiado accesible para quienes ya tienen experiencia en la saga. Yo pasé el juego en la dificultad Hard y casi no tuve inconvenientes, ni siquiera con los jefes más poderosos.

Si bien destaqué la inclusión del sistema de diálogos y decisiones, hay cosas por mejorar, ya que un buen porcentaje de misiones concluyen de la misma forma a pesar de las decisiones tomadas.

También noté algunas incongruencias argumentales más que nada en las misiones secundarias, como estar lidiando con un personaje sumamente enfurecido y decidido, que cambia sus convicciones apenas le hablamos.

Con este mundo tan grande, hay el riesgo de sentir un déjà vu sobre el final. Y es que en las distintas regiones del juego se repiten indefectiblemente ciertos patrones: fuertes y cuarteles enemigos, una que otra tumba, sus consabidas madrigueras de animales salvajes (huelga decir que la fauna en el juego no es muy variada), un líder de región a quien eliminar y la respectiva batalla por conquistar la región.

Pese a que el juego ha llegado bastante pulido al mercado, hay ciertos problemas técnicos que se pueden corregir con eventuales parches. Por ejemplo, siguen presentes, aunque en menor medida, los clásicos bugs de la saga, pero también cosas más serias como partidas congeladas o personajes estancados que nos obligan a reiniciar desde el último punto de guardado.

Los tiempos de carga son excesivos, algo comprensible si vemos la amplitud del mapa. Pero no deja de ser incómodo hacer un viaje rápido o perder una partida, y tener que esperar varios segundos para reiniciar el juego.

Lo feo

El argumento del ‘presente’ se ha vuelto difuso con los años, y esto es preocupante porque esta historia es el hilo conductor de toda la saga. En un esfuerzo por hacer más accesible la saga a los nuevos usuarios, la guerra entre asesinos y templarios ha pasado a un segundo plano, para enfocarnos en la búsqueda del origen de la llamada Primera Civilización.

Además, en Odyssey, se han tomado licencias que complotan directamente con el canon de toda la saga. Originalmente, en Assassin's Creed, nosotros revivíamos los recuerdos de un antepasado a través del Animus. Luego, el argumento se adaptó para que podamos acceder a estas memorias sin la necesidad de ser un descendiente directo.

Pero en esta ocasión, al incluir dos personajes jugables y opciones que nos pueden dar varios finales, se reniega de las bases de la saga. Un recuerdo es la representación de algo que ya ocurrió, por lo que no podemos ‘cambiar la historia’, si cabe la expresión. De hecho, como dije líneas atrás, Ubisoft confirmó que el personaje canónico es Kassandra, lo cual deja a Alexios en el limbo, sin mencionar que falta determinar cuál de los endings es el válido.

Conclusión: Assassin’s Creed Odyssey es uno de los mejores videojuegos de la franquicia en años, acaso uno de mis favoritos. Se ha refinado la exitosa fórmula de Origins, y se ha elevado el listón en todos los apartados. Además, Odyssey hace gala de uno de los mapas más grandes, diversos y ‘vivos’ -si cabe la expresión- de la historia de los videojuegos. Tengo mis reparos con algunas decisiones, en especial con lo que está ocurriendo con la historia del ‘presente’, pero igual esto no empaña la magnífica experiencia jugable. 100% recomendado.

¿Qué opinas?