Torturas y asesinatos: los cultivos comerciales cosechan violencia en la Amazonía

Seis muertos con disparos en la cabeza flotando en un río de Ucayali. Las comunidades acusan a empresas de palma aceitera y cacao de contratar sicarios para quitarles los terrenos.
“Todos tenemos miedo y ninguna autoridad nos respalda”. Pobladores de la Amazonía viven con el miedo de perder sus tierras o la vida ante el crecimiento de empresas de cultivos comerciales. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Diego Pérez

(Mongabay Latam / Jack Lo Lau / SPDA). Seis personas que se dedicaban a la producción de madera fueron asesinadas el viernes 1 de setiembre de 2017 en la Quebrada Juanita, Caserío El Encanto Santa Rosa, Distrito de Nueva Requena, en Ucayali. Los cuerpos fueron hallados flotando en un río cercano con disparos en la cabeza y las manos y los pies atados. Líderes comunales y pobladores del área señalaron que fueron atacados por una banda criminal que intentó arrebatarles sus tierras para destinarlas al desarrollo de cultivos comerciales.“Todos tenemos miedo y ninguna autoridad nos respalda. Desde que llegó la empresa Plantaciones de Pucallpa no estamos tranquilos. Están deforestando territorio ancestral y ahora, después del caos, están empezando a llegar los muertos”, cuenta Iván Flores, líder shipibo-konibo de la comunidad de Nuevo Requena para Mongabay Latam.

“Nadie dice algo al respecto”, se queja Flores, que desde hace cuatro años viene defendiendo su bosque frente a la deforestación causada por plantaciones de palma aceitera que ya han desaparecido más de 13 000 hectáreas en esta región Amazónica en el último lustro. “Estas personas se negaron a vender sus tierras a las empresas y por eso los mataron. Contratan sicarios y traficantes para asustar a la población”, sentencia Flores ansioso y desesperado. “¿Y el gobierno? ¿Qué esperan? ¿Regalar toda nuestra Amazonía y que sigan apareciendo muertos?”, se enfurece Flores que ya no sabe dónde meter su indignación. 

Terreno deforestado en Nueva Requena. | Fuente: Mongabay | Fotógrafo: Iván Flores.

Acaparamiento de tierras

Desde el 2011, peruanos de la Amazonía de Loreto y Ucayali viven en pie lucha por sus tierras. Según la investigación Amazonía arrasada: El Grupo Melka y la deforestación por palma aceitera y cacao en el Perú, elaborada por el equipo de Convoca, todos estos problemas en ambas regiones son consecuencia de la presencia del empresario checo Dennis Melka. Dueño de Asian Plantations Limited, una compañía con sede en Singapur que se dedica a comprar y desarrollar grandes plantaciones de palma aceitera en Malasia y que está constantemente en búsqueda de inversionistas para expandir sus operaciones.

“Ellos se negaron a vender sus tierras a las empresas y por eso los mataron. Contratan sicarios y traficantes para asustar a la población”, sentencia el líder shipibo-konibo Iván Flores, ansioso y desesperado. “¿Y el gobierno? ¿Qué esperan? ¿Regalar toda nuestra Amazonía y que sigan apareciendo muertos?”

La Amazonía peruana se convirtió en una atractiva plaza para sus ojos. Básicamente, por las grandes extensiones (60 % del territorio peruano es Amazonía) por los vacíos legales del país y por la falta de fiscalización, como lo han explicado los expertos que han estudiado este caso. En los últimos años ha creado más de veinte empresas en Perú, con las que fue solicitando tierras a algunos gobiernos regionales y adquiriendo predios de particulares. Sin pedir permiso y jugando con los vacíos en las leyes peruanas.

El sociólogo Juan Luis Dammert, tal vez una de las personas que más ha investigado estos temas en el país y autor del libro Acaparamiento de Tierras en la Amazonía Peruana, el caso de Tamshiyacu, nos comenta esta preocupación que no lo deja tranquilo desde hace varios años. “Esto tiene que ver con el incremento dramático de adquisición de grandes extensiones de tierras para asegurar la producción de mercancías con el fin específico de venderlos en el mercado. Cogen grandes extensiones de tierra para ello. Esto es un fenómeno global. En Indonesia, Malasia, que tienen un ecosistema similar, un bosque tropical abundante, existe un proceso extendido de millones de hectáreas de bosque convertidas en plantaciones sobre todo de palma aceitera”, sostiene el experto.

Deforestación en la zona del proyecto de Cacao del Perú del Norte del 2012 al 2016. Fuente: Publicación “Acaparamiento de Tierras en la Amazonía Peruana, el caso de Tamshiyacu”. | Fuente: Wildlife Conservation Society (WCS).

Le preguntamos a Dammert cómo operan estas empresas y explica que existen dos dinámicas: la del despojo y la de la asimilación. “La de despojo es cuando viene la empresa y, de una u otra manera, legal o ilegal, le quita la tierra a alguien o la posibilidad de continuar haciendo sus actividades económicas. La de la asimilación implica contratar gente de la zona como mano de obra en la plantación, les dan trabajo y se genera una dinámica en la que hay personas que se benefician económicamente y otras no tanto. En todos los casos hay combinación de ambas cosas. Y eso también va ayudando a crear más conflictos entre la misma población”, declara Dammert para Mongabay Latam.

“Desde que llegó la empresa, no podemos dormir tranquilos. La gente está espantada, todo ha cambiado acá. Nos están quitando nuestros bosques vírgenes. Se mueren nuestros animales, se contaminan nuestros ríos, estamos desesperados”, apunta Flores desde Pucallpa.

Iván Flores comparte imágenes de animales que ha encontrado muertos en las áreas deforestadas. | Fotógrafo: Iván Flores

Para Henry Vásquez, poblador de Tamshiyacu, donde trabaja Cacao del Perú Norte, propiedad de Melka y donde también han surgido conflictos por las más de 2300 hectáreas deforestadas en la zona, “la empresa ha pasado por encima de las autoridades, de la población. Parece que tuviera un peso económico importante, un poder en el Estado. Han despojado los terrenos de la gente, ha entrado en bosque primario. ¿Qué le vamos a dejar a nuestros hijos y nietos? ¿Un desierto?”, declara para Mongabay Latam.

Una versión ampliada de este reportaje fue publicado por Mongabay Latam. Puedes leerlo aquí.

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