Colombia: así buscan salvar de la extinción a la tortuga carranchina

La pérdida de diversidad genética y la endogamia son los principales problemas que afectan a estas tortugas, endémicas del bosque seco tropical del Caribe colombiano.
Uno de los problemas de la tortuga carranchina es el alto nivel de endogamia, por tanto, están mucho más propensas a la extinción. | Fotógrafo: Luis Rojas

(Mongabay Latam / Yvette Sierra Praeli). Un estudio genético realizado en la tortuga carranchina de Colombia ha permitido conocer el verdadero estado de conservación de esta especie, que solo habita el bosque seco tropical del Caribe colombiano, una de las áreas más degradadas del país.

“Se trata del primer estudio de este tipo, que nos ha permitido hacer importantes hallazgos sobre esta especie poco conocida. El más significativo fue descubrir que la Mesoclemmys dahli —conocida popularmente como tortuga carranchina— está fragmentada en pequeños grupos de muy pocos individuos”, señala la bióloga Natalia Gallego García, coautora de la investigación.

El número de individuos en cada grupo es muy pequeño y, además, se encuentran aislados, con muy poca capacidad de desplazamiento, debido principalmente a la pérdida de su hábitat, precisa el artículo titulado Evidencia genética de poblaciones fragmentadas y endogamia en la tortuga ‘carranchina’ endémica de Colombia,publicado en la revista Conservation Genetics, en octubre de 2017.

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Se trata de un trabajo de varios años de investigación realizado por científicos de la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de los Andes, Wildlife Conservation Society (WCS) Colombia y Turtle Survival Alliance.

Los problemas de la tortuga carranchina

La movilidad es muy importante para cualquier especie —explica la bióloga—, ya que los migrantes llevan consigo genes nuevos que los residentes no tienen, aumentando así la diversidad genética de la especie. “Tener muchos genes de diferentes tipos es trascendental para adaptarse al medio ambiente que cambia todo el tiempo”.

Si no existe un movimiento de individuos entre las poblaciones,  esta especie no aumenta su diversidad genética, por lo tanto, se hace más vulnerable a los cambios del ambiente, lo que conlleva a un riesgo mayor de extinción.

La tortuga carranchina ya estaba clasificada como en peligro de extinción, pero este estudio ha permitido conocer que el riesgo es mucho mayor. Foto: | Fuente: WCS Colombia | Fotógrafo: Germán Forero

 Otro problema grave que se presenta con poblaciones pequeñas y aisladas es el de la endogamia —refiere Gallego García—, es decir, reproducirse con parientes cercanos.

La endogamia incrementa la probabilidad de adquirir genes defectuosos o mutaciones, que derivan en enfermedades raras, esterilidad o incluso la muerte. En consecuencia, las poblaciones con alto nivel de endogamia están mucho más propensas a extinguirse.

“En el caso de esta especie de tortuga, los niveles de endogamia que encontramos son tan altos que se asemejan a los de un cruce entre medios hermanos, tío-sobrina, abuelo-nieta o cualquier combinación con un segundo grado de consanguinidad. En pocas palabras, los niveles de endogamia son lo suficientemente altos como para encender la alarma”, dice la experta.

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La tortuga carranchina ya estaba clasificada como en peligro de extinción por encontrarse distribuida en un rango muy reducido, pero el estudio ha permitido conocer que el riesgo es mucho mayor, y si desaparece del Caribe colombiano, se extingue en todo el planeta porque no existe en ningún otro lugar del mundo.

Además —continúa la bióloga— encontramos que al estar fragmentada en grupitos o poblaciones muy pequeñas, está empezando a perder diversidad genética y a aumentar la endogamia a niveles muy peligrosos. “En pocas palabras, descubrimos que está mucho más amenazada de lo que se pensaba, y que de no tomar medidas al respecto, podemos perder pronto a la especie”.

Un tercer problema encontrado en esta especie es lo que se denomina ‘deriva genética’, es decir, otra forma de perder diversidad genética, que se explica por la transmisión aleatoria de genes de padres a crías. Como se trata de un proceso aleatorio, puede ocurrir que en esa transmisión algunos genes ya no sean heredados a la siguiente generación, por lo tanto, determinado gen desaparece para siempre. La ‘deriva genética’ es mucho más fuerte en poblaciones pequeñas que en grandes y puede hacer que pierdas genes mucho más rápido.

La tortuga carranchina habita el bosque seco tropical del Caribe colombiano, una de las áreas más degradadas del país. | Fuente: WCS Colombia | Fotógrafo: Germán Forero

Proyectos de conservación

“La tortuga carranchina únicamente se encuentra en Colombia y está restringida a la región norte del Caribe. Es la única especie de su ‘familia’ —con cuello largo que recogen hacia un lado— que se encuentra al norte de los Andes. Es decir, todas las otras especies de su familia habitan la Orinoquía o la Amazonía, esta es la única que habita los bosques del Caribe. Todo esto la hace muy particular y única”, explica Germán Forero, Director Científico de Wildlife Conservation Society Colombia y coautor de la investigación.

Sin embargo, el bosque seco es el ecosistema más amenazado de Colombia y uno de los menos representados en el sistema de parques naturales, agrega Forero,  por esta razón la especie se encuentra en un área altamente transformada.

“Desde hace diez años venimos estudiando la especie, identificando su distribución en Colombia, sus patrones de movimiento, sus requerimientos de hábitat, su ecología reproductiva y más recientemente su condición genética”, explica Forero y agrega que “las investigaciones han permitido comprender mejor la problemática que enfrenta la tortuga carranchina y lo que se debe hacer para su conservación”.

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Forero también señala que se han iniciado actividades de recuperación de su hábitat en el departamento colombiano de Cesar, donde se están restaurando bosques que protegen las quebradas, hogar de la especie.

“Hemos iniciado procesos de restauración en más de 30 hectáreas de vegetación ribereña, por medio de acuerdos con los propietarios. Todo esto busca mejorar la calidad del hábitat para la especie, con el objetivo de que pueda persistir en ella. Además, estamos trabajando en la identificación de un espacio adecuado para establecer un área protegida de carácter privada con el fin de preservar la especie”, comenta.

Por su parte, la bióloga Natalia Gallego menciona que vienen trabajando en una segunda investigación para corroborar que los problemas de la tortuga carranchina son una consecuencia de la destrucción del bosque seco tropical en el Caribe colombiano.

También se está diseñando un programa de ‘rescate genético’ para la especie que  consiste en mover individuos de un lugar a otro, con el fin de reducir sus niveles de endogamia y aumentar la diversidad genética. “Básicamente es ayudarlos a moverse ya que no pueden hacerlo de forma natural por la falta de bosque. Todo esto vendría acompañado de un programa de monitoreo que nos permitiría saber si las acciones implementadas están funcionando o no”.

A pesar de las dificultades que enfrenta la tortuga carranchina, la labor de los científicos ofrece la esperanza de que aún permanezcan en el planeta.

Una versión ampliada de esta historia fue publicada en Mongabay Latam. Puedes leerla aquí.


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