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¿Cómo debe ser la alimentación de un niño en edad escolar?

La especialista en nutrición, Sara Abu Sabbah, señala que lo primero que hay que saber es que todo escolar necesita de cinco comidas al día.
Alimentación
Los escolares son niños y adolescentes que están en una etapa de crecimiento y por lo tanto necesitan una alimentación adecuada. | Fuente: 3ositos

La alimentación de un niño en edad escolar debe estar orientada a fortalecer su crecimiento pero también a potenciar su rendimiento académico. Los escolares son niños y adolescentes que están en una etapa de crecimiento y por lo tanto necesitan una alimentación adecuada a sus necesidades que les aporten los nutrientes necesarios tanto para fortalecer su crecimiento como para potenciar su rendimiento en el colegio y así puedan aprovechar al máximo la valiosa educación que reciben.

En ese sentido, la especialista en nutrición, Sara Abu Sabbah, señala que para determinar cómo debe estar constituida una alimentación adecuada, lo primero que hay que saber es que todo escolar necesita de cinco comidas al día (desayuno, refrigerio, almuerzo, media tarde y cena), con un espacio de tres horas entre cada una.

"Para lograr que el niño coma lo que necesita, es vital respetar los horarios de comida y los tiempos entre cada una. Así nos aseguramos que el chico tenga apetito y cubra sus necesidades alimentarias", explica la especialista.

También hay que medir la cantidad que se le da. Si un niño come más de lo que necesita, no tendrá apetito para su siguiente comida. Y si come menos, va a querer saciarse con golosinas o alimentos no nutritivos y tampoco tendrá hambre para su próxima comida, lo que genera un desorden de horas que impedirá que el niño consuma los nutrientes que necesita.

¿Qué alimentos podrían considerarse adecuados para un escolar?

Dado que el escolar está en pleno crecimiento, requiere de determinados alimentos para fortalecerse. En ese sentido, "es vital el consumo diario de alimentos ricos en calcio como lácteos y pescados pequeños como pejerrey, anchoveta y sardinas. También se debe consumir por lo menos un huevo al día, cocido, frito o en tortilla", recomienda Abu Sabbah.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que muchos niños peruanos tienen anemia (concentración baja de hemoglobina en la sangre), la cual, entre otras cosas, da la sensación de cansancio y perjudica las capacidades de concentrarse y pensar, lo que evidentemente merma el rendimiento escolar.

"En ese sentido, es vital que los niños consuman alimentos ricos en hierro como el vaso, la sangrecita y el hígado, que dicho sea de paso, tienen precios accesibles. Y si a los niños no les gusta, hay que ser ingeniosos y camuflarlos en platos que les agraden, por ejemplo, poniendo un poquito de sangrecita en la hamburguesa", recomienda la especialista.

Con el objetivo de evitar que los escolares sufran enfermedades que puedan obligarlos a ausentarse de clases, es muy importante que consuman alimentos ricos en Zinc, mineral presente en carnes, pescados, mariscos y frutos secos, y que fortalece al sistema inmunitario, lo que previene enfermedades como la gripe, por ejemplo.

También es importante el consumo de frutas. Una fruta en el desayuno, una en la lonchera, una después del almuerzo y otra a media tarde, aportan pequeñas cargas de energía que el niño va a utilizar en el momento y puede aprovechar para estudiar. Y para que mantengan la energía a lo largo del día, pueden consumir granos como quinua, kiwicha y avena.

Finalmente, Abu Sabbah hace hincapié en la necesidad de añadir obligatoriamente verduras a la dieta del niño, ya que su fibra ayuda a prevenir problemas de estreñimiento. Cabe recordar que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las verduras deben representar el 50% de un plato de comida.

¿Qué alimentos no son convenientes en la alimentación de los niños?

Las gaseosas, los jugos azucarados, las golosinas, los alimentos ultraprocesados como los cereales azucarados que están compuestos hasta en un 50% de azúcar y los alimentos muy salados como las papitas que tienen muchas grasas trans, no aportan nutrientes y quitan apetito.

"Una lonchera escolar compuesta por un chocolate, un jugo de caja y una galleta, aporta una carga muy alta de azúcar que va a llegar rápidamente a la sangre, lo que no favorece a la concentración ya que pone hiperactivo al niño. Esto activa un mecanismo de defensa del cuerpo que es la insulina la cual va a intentar reducir esa azúcar, lo que a su vez, pondrá al niño en un estado de laxitud, cansancio y desgano", finaliza Abu Sabbah.

 

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