No olvides motivar a que tu hijo cuente qué sucede cada vez que reacciona de manera agresiva y que aprenda a pedir disculpas. | Fuente: www.shutterstock.com
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¿Cómo evitar la agresividad en los niños?

Establecer límites claros frente a una conducta agresiva ayuda al niño a identificar cuándo se está portando mal. Si el comportamiento es constante y no logras cambios debes acudir a un experto.

Aunque causa sorpresa y cierto rechazo ver conductas agresivas en los niños pequeños, lo cierto es que hasta los dos años de edad es completamente normal este tipo de comportamientos. En esas edades, ellos aún están desarrollando sus habilidades lingüísticas y no tienen la capacidad de controlar sus impulsos, por lo que necesitan reaccionar físicamente en ciertas situaciones, como golpes o mordiscos.

Sin embargo, esto no significa que debamos dejar pasar ese comportamiento. Para que lleguen a comprender que la conducta agresiva es inaceptable, hay que recordarles permanentemente que no deben golpear a otras personas y enseñarle con mucha paciencia otras formas de expresar sus sentimientos.

Según el portal especializado ‘Baby Center’, lo principal es mantener la calma frente a estas situaciones. No se le debe gritar, pegar, ni calificarlo como un niño malo porque lo único que se logrará es que se vuelvan más agresivos. Por el contrario, si te ve controlado, él, por imitación, aprenderá a controlar su propio temperamento.

Hay que establecer límites claros cuando el niño se pone agresivo con otros niños, como apartarlo del resto para que tenga unos minutos para calmarse. | Fuente: www.shutterstock.com

También hay que establecer límites claros cuando el niño se pone agresivo con otros niños, como apartarlo del resto para que tenga unos minutos para calmarse. En ese tiempo le dirás que no volverá con el grupo hasta que sepa jugar sin golpear a otros. Así aprenderá a identificar que si agrede a otro niño, el juego habrá acabado. 

Dile sí a las recompensas por buen comportamiento. Mantente atento (a) cuando veas a tu niño pidiendo por favor o diciendo gracias, y felicítalo por portarse bien. Esto no significa que debas darle algo a cambio sino que expreses verbalmente que te pone contento (a) su buen comportamiento.

Ahórrate los sermones porque aún no está en capacidad de entenderlos. Solo limítate a que aprenda a identificar que sus acciones tienen consecuencias. Poco a poco irá aprendiendo que cuando se porta mal dejará de jugar o no tendrá la respuesta que espera de tu parte.

No olvides motivar a que tu hijo cuente qué sucede cada vez que reacciona de manera agresiva y que aprenda a pedir disculpas.

Por último, recuerda que si tu niño se muestra agresivo por más de dos o tres semanas, asusta o molesta constantemente a otros niños y ataca a personas adultas debes acudir con un especialista en busca de ayuda.

Ahórrate los sermones porque aún no está en capacidad de entenderlos. Solo limítate a que aprenda a identificar que sus acciones tienen consecuencias. | Fuente: www.shutterstock.com
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