"Cauces de Vida” reúne historias de peruanos y peruanas en torno a su lucha por contar con agua de calidad y su relación con nuestros ecosistemas.

(Sonido ambiental de trabajo en viveros forestales)

Hoy toca deshierbar los viveros forestales de la comunidad ayacuchana de Razuhuillca.

Enfundado en un overol azul, José Cunto, presidente de esta comunidad, encabeza los trabajos, mientras al fondo del paisaje asoma silencioso el cerro Razuhuillca.

José Cunto observa aquel cerro y lamenta la ausencia de los extensos nevados que solía observar en su infancia

José Cunto Yupari: “En los años 60, 70, el cerro Razuhuillca se mostraba todo de blanco, por la nevada que caía en esas épocas, nevada que no se derretía fácilmente, incluso algunos hacendados de la época transportaban en acémilas de llamas la nieva para hacer raspadillas hasta la ciudad de Huamanga”.

Mercedes Quispe, nuera de la comunidad, lamenta también esa ausencia de los nevados de antaño.

Mercedes Quispe: “Nosotros los comuneros vemos con mucha tristeza el cerro Razuhuillca, al ver pelado”.

Alrededor de las montañas del gran Razuhuillca, se encuentran cinco lagunas, cuyo caudal se ha ido reduciendo como consecuencia del cambio Climático. La población de Huanta, en Ayacucho, ahora ve con riesgo la seguridad hídrica para las siguientes décadas. Así lo advierte José Cunto.

José Cunto Yupari: “El agua está desapareciendo, esto debido a lo que llaman el calentamiento global, y por lo que el cerro también se está calentando y no hay más nevado”.

Mercedes Quispe destaca que las aguas de Razuhuillca no solo sirven para el consumo de la población de Huanta, sino también para los mismos comuneros, sus animales y sus cultivos. Con rostro desencajado y envuelta en nostalgia dice que una de las lagunas ya no tiene agua.

Mercedes Quispe: “El agua de Razuhuillca nos sirve para nuestro consumo tanto de Huanta como de Razuhuillca, para nuestros animales y para regar nuestros cultivos, incluso la laguna de Chacaccocha, ya se ha secado y solo nos abastece las aguas de las otras lagunas”.

La cordillera de Razuhuillca, ubicada a más de 4.800 msnm., es el depósito natural de agua que proviene del subsuelo y de las lluvias cada vez más escasas. Es también la fuente principal de agua del valle de Huanta. A causa del crecimiento poblacional, la demanda del recurso hídrico es cada vez mayor. Así lo expresa, con preocupación, el especialista de la zona Renán Hinostroza.

Renán Hinostroza: “La necesidad es de la población del distrito de Huanta, como vemos esta microcuenca abastece a toda esa parte, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La necesidad aumenta cada vez más”.

Renán Hinostroza es uno de los especialistas técnicos de un proyecto que ahora impulsa en la comunidad el Gobierno Regional de Ayacucho, a fin de contrarrestar el déficit del agua. El proyecto tiene un enfoque de infraestructura natural, pues comprende la implementación de viveros para la forestación con árboles nativos.

En el proyecto participa también el presidente de la comunidad, José Cunto, quien nos explica:

José Cunto Yupari: “Este año 2021 bajo el convenio con el Gobierno Regional de Ayacucho vamos a sembrar plantas nativas como el quenual y el quishuar, realizando viveros. Y cuando se siembra en cantidad, el agua va a aumentar, va disminuir el frío”.

Teodoro Pareja, otro de los trabajadores del proyecto, nos cuenta el tipo de plantas nativas que están produciendo en los viveros, para seguidamente sembrarlas en las laderas de las lagunas.

Teodora Pareja Aguirre: “En este vivero estamos trabajando con las plantas nativas. Anteriormente, trabajábamos con platas exóticas como pino, eucalipto. En estos últimos cuatro años estamos trabajando con plantas nativas como quishuar, quenual, aliso, chachas, collí”.

¿Y de dónde consiguen las plantas nativas? Juana Rosas, comunera, narra el proceso que siguen para obtenerlas. No es tan fácil. Deben desplazarse hasta lugares lejanos, entre montes y rocas, con el fin de conseguir el quenual y el quishuar.

Juana Rosas: “Buscamos plantas nativas en el cerro como el quishuar y quenual, y llevamos al vivero. Cuando está ya para trasplantar, llevamos a sembrar al cerro. Al coger las platas bebé nos arrodillamos, se humedece nuestra rodilla, y así comprobamos que realmente mantiene la humedad”.

¿Y qué virtudes tienen estos árboles nativos para la seguridad hídrica? El trabajador Teodoro Pareja nos lo explica:

Teodoro Pareja Aguirre: “Estas plantas nativas es para almacenar el agua, es como decir, el colchón del agua. De acá 5 a 6 años, estas plantas van a tener altura normal. Cuando llueva, la raíz va a capturar la lluvia y cuando pasa la lluvia, va a soltar esa agua para los tiempos de sequía. Con estas plantas nativas está garantizado la forestación y reforestación de esta zona altoandina”.

Mientras, por un lado, los comuneros se esfuerzan por recuperar el agua a través de la cultura hídrica andina ancestral, por otro, tienen que enfrentar el descuido de los turistas que contaminan las lagunas con residuos. Mercedes Quispe cuestiona esta falta de sensibilidad.

Mercedes Quispe: “La gente trae contaminación de todo lugar, vienen desde Huancayo y otros lugares trayendo animales como chancho, paloma y cuy, y lo entierran en la base de las rocas. Traen también prendas de vestir, fotografías de las personas, frutas y flores, y lo entierran en el borde de las lagunas. Están contaminando las lagunas y el medio ambiente”.

Mercedes viaja a través de los recuerdos y viene a su memoria el respeto que tenían los comuneros a las lagunas y el cerro Razuhuillca. Incluso entregaban ofrendas.

Mercedes Quispe: “Nosotros siempre hemos respetado el Razuhuillca, cuando realizaban los pagos lo hacíamos con flores, velas y no llevamos basuras, contaminantes, como ahora lo están haciendo”.

A pesar de este tipo de adversidades, la comunidad de Razuhuillca participa decididamente en el proyecto con el gobierno regional de Ayacucho. Los comuneros están convencidos de que con la forestación y reforestación, en el futuro se podrá contrarrestar aquel paisaje del cerro Razuhuillca sin nieve. Están convencidos además de que la siembra de árboles dará lugar a nuevos ojos de agua y nuevos riachuelos. Se trata entonces de una práctica de siembra y cosecha de agua. El esfuerzo tendrá frutos indica con seguridad Renán Hinostroza.

Renán Hinostroza: “De acá a 5 o 6, 10 a 20 años estos plantones van a crecer y se va a ver verdosos y frondosos. Ya no se va a ver pelado el cerro. Estos árboles a medida que están creciendo, de acuerdo a su tamaño, van absorbiendo, van a absorber el agua de la lluvia para luego soltarlo y formar las lagunas y los riachuelos”.

La comunidad de Razuhuillca hoy tiene la convicción de que el esfuerzo desplegado para la producción de plantas nativas servirá para garantizar la seguridad hídrica, no solo de la comunidad, sino también del valle de Huanta. Así lo sentencia Teodoro Pareja.

Teodoro Pareja: “La única garantía para tener agua es forestando con plantas nativas en todas las microcuencas altoandinas”.

Una historia producida para el Proyecto Infraestructura Natural para la Seguridad Hídrica en alianza con la Fundación Gustavo Mohme Llona.