Los deportes ayudan a que los niños y adolescentes desarrollen sus destrezas físicas. | Fuente: www.shutterstock.com
Educación

¿Qué actividades puede hacer mi hijo a fin de año?

Aunque hay niños que necesitan reforzar ciertas materias escolares, lo mejor en los meses de verano es seleccionar actividades lúdicas. Programa su horario de tal modo que, incluso cumpliendo con el refuerzo de materias, el mayor tiempo esté dedicado al juego. Según la coach y psicóloga Verónica Paz Ballester, el juego es fundamental para un aprendizaje transformador.

Si tu hijo es un artista en potencia, la experta aconseja los talleres de dibujo, pintura, teatro, clown, música, improvisación o de manualidades. De este modo se potenciarán las habilidades innatas, se reforzará su personalidad y destrezas.

El malabarismo, arte circense y la magia permite a los niños desarrollar su imaginación y creatividad, así como construir y replantear métodos y formas. Pero, lo más importante, es que les permite jugar. El juego hace que se desarrolle un proceso de aprendizaje transformador en el niño.  Según Paz, con el juego aprenderá a conocerse, a confiar en sí mismo, comunicarse, relacionarse con los demás, generar estrategias, analizar y tomar decisiones.

Otra opción lúdica es explorar el mundo de las ciencias realizando experimentos, ilusiones ópticas, así como pruebas de fuerzas y mezclas. Incluso hay talleres para aprender matemáticas de manera divertida o para desarrollar la habilidad de operar mentalmente. 

Los deportes también son divertidos. Además ayudan a que los niños y adolescentes desarrollen sus destrezas físicas naturales o incrementen la actividad que suelen hacer cuando están en clases.

El juego hace que se desarrolle un proceso de aprendizaje transformador en el niño. | Fuente: www.shutterstock.com

¿Pero y qué debe hacerse con los niños que requieren refuerzo escolar? Los padres deben identificar cuál es la causa del bajo rendimiento escolar de sus hijos. Puede ser que el colegio tiene un inadecuado método de aprendizaje o que el profesor no está capacitado para la enseñanza con edades específicas. En muchos casos, las bajas calificaciones también evidencian que en casa hay problemas familiares que generan desconcentración, falta de motivación y desinterés.

Si se determina que el bajo rendimiento escolar es por falta dedicación, el verano es un gran momento para acompañarlo en sus tareas. Para evitar el aburrimiento, inscribe a tu hijo en un centro de educación con enseñanza lúdica.

No olvides que, al margen de la actividad que decidas, lo importante en el verano es motivar a tu hijo a alcanzar sus metas. Cada vez que puedas reconoce su esfuerzo y proponle realizar juntos alguna actividad de su elección al culminar el día.

Los talleres y cursos de verano son un doble reto para los padres, porque deben elegir los que despierten el interés de sus hijos. | Fuente: www.shutterstock.com
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