Síntomas y diagnóstico: ¿Cómo reconocer la anemia infantil?

La anemia infantil en nuestro país es un problema de salud pública y, según el Ministerio de Salud (Minsa), el 60% de casos de anemia en el Perú se concentra en el primer año de vida.

Según Unicef, hasta un 75% de cada comida sirve para desarrollar el cerebro de tu bebé. | Fuente: Shutterstock

Todos los niños deberían ser tan fuertes como el hierro. Sin embargo, en el Perú, 1 de cada 2 niños tienen anemia, una enfermedad silenciosa que, por lo general, los padres no saben que su niño o niña la padece.

Esta enfermedad genera múltiples alteraciones en la función cerebral y lesiones de por vida que afectan a la población infantil y continúan manifestándose en la vida adulta. Entre sus consecuencias se encuentran el bajo desarrollo motor, mental y neurológico, falta de coordinación, alteraciones en la conducta, problemas en la memoria, razonamiento y atención, así como en el lenguaje, aprendizaje, procesamiento visual y resolución de problemas.

Según el Ministerio de Salud, un porcentaje del 43.5% de niños y niñas de 6 a 36 meses de edad con anemia, por lo que es considerada un problema de salud pública. Esto nos hace uno de los países con más alto porcentaje de anemia en el mundo y sus consecuencias siguen en aumento, afectando a gran parte de la población.

Por ello, es esencial aprender a reconocer los síntomas durante las diferentes etapas de crecimiento del niño con el objetivo de llevar a cabo un tratamiento efectivo.

Diagnóstico de la anemia

La anemia es una enfermedad en la que la cifra de hemoglobina está disminuida en los glóbulos rojos, que son los encargados de suministrar oxígeno a todo nuestro organismo para que funcione correctamente.

Esta deficiencia de hierro, elemento que le da el color rojo característico a la sangre, se manifiesta principalmente en la fatiga, pérdida de ánimo y apetito. El hierro es necesario para que se den las conexiones neuronales, así como el funcionamiento de los neurotransmisores, importante para el desarrollo infantil y un buen rendimiento escolar.

Se llega a un diagnóstico realizando una serie de pruebas médicas que incluyen un registro y lectura de antecedentes, además de un hemograma completo (análisis de sangre), en el que se evalúa el nivel de hemoglobina en la sangre y hematocritos. Cuando esta cifra se presenta más baja de lo esperada, significa que la persona tiene anemia.

Los primeros años de vida

Los primeros años de vida de un niño son específicamente importantes, debido a que se encuentran en constante desarrollo neurológico. Durante esta etapa se debe apuntar también a mantener un buen nivel de hierro en la sangre de la madre, porque será través de la lactancia exclusiva que le transmitirá sus reservas nutricionales al bebé.

Las tasas altas de anemia se presentan entre los 6 a 8 meses porque en este periodo los bebés dejan la leche materna para empezar a alimentarse con otras cosas y usualmente los alimentos no se introducen de manera correcta, causando un desbalance nutricional, entre ellos la falta de alimentos fuentes de hierro.

En este caso, la anemia puede presentarse de manera progresiva, siendo los signos iniciales muy difíciles de detectar y evolucionando a un cuadro de gravedad, solo reconocible cuando el bebé presenta un aspecto pálido, frecuencia cardíaca acelerada, respiración acelerada e hipotensión arterial.

Según la OMS, la leche materna contiene todos los nutrientes que el niño necesita durante los seis primeros meses de vida. | Fuente: Shutterstock

Por ello, a los 4 meses de edad, se debe realizar al bebé el tamizaje o despistaje de hemoglobina o hematocrito para descartar anemia, y en caso no se haya realizado el despistaje a esta edad, se hará en el siguiente control.

Ya que en los bebés no es posible realizar una evaluación de síntomas concretos, se procede a realizar una historia clínica con antecedentes sobre el parto, el embarazo y la familia. Además, se recurre a una prueba de laboratorio que mide la cantidad de hemoglobina, tomando una muestra de sangre del talón.

Según lo que indicó la Dra. Faviola Jiménez, directora de la Red Peruana de Alimentación y Nutrición, para el programa Conexión de RPP, luego de los seis meses de lactancia exclusiva, no se debe dejar la leche materna, ya que este es el periodo más complejo y con mayores reportes de problemas de anemia.

Por otro lado, para diagnosticar a los niños y niñas a partir de los 3 años, se puede recurrir a la observación de la curva de crecimiento (estatura, peso y el tamaño de la cabeza), así como analizar si existen otras enfermedades recurrentes.

Niños y niñas en etapa escolar

El niño o niña tiene una actitud apática y más cansada, se duerme en clases y su rendimiento escolar ha disminuido. También ha perdido peso y suele contraer enfermedades infecciosas con frecuencia debido a sus defensas bajas. Todos estos síntomas alertan sobre una posible anemia infantil.

Según la OMS, la anemia afecta en todo el mundo a 1620 millones de personas y la máxima prevalencia se da en los niños en edad preescolar. | Fuente: Shutterstock

En estos casos, es importante que los padres consulten estos síntomas con el pediatra, quien realizará un diagnóstico clínico a través de un examen físico y la solicitud de un análisis para determinar la concentración de hemoglobina o hematocrito.

Se determina si hay anemia, según los siguientes valores:

Población

Con Anemia según Niveles de Hemoglobina

(g/dL)

Sin Anemia según

Niveles de Hemoglobina

Niños



Niños prematuros



1° semana de vida≤ 13.0> 13.0
2° a 4° semana de vida≤ 10.0> 10.0
5° a 8° semana de vida≤ 8.0> 8.0

Niños nacidos a término



Menor de 2 meses< 13.513.5 - 18.5
Niños de 2 a 6 meses cumplidos> 9.59.5 - 13.5

Severa

Moderada

Leve


Niños de 6 meses a 5 años cumplidos< 7.0                     7.0 - 9.9          10.0 - 10.9 
Niños de 5 a 11 años de edad< 8.0                     8.0 - 10.9         11.0 - 11.4 

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud, Concentraciones de hemoglobina para diagnosticar la anemia y evaluar su gravedad.
 

La prevención es la mejor forma de combatir la anemia.

Si ya se tiene un diagnóstico de anemia, la intervención clínico-nutricional es lo que determinará la recuperación en plazos establecidos.

Este tratamiento se hace sostenible en el tiempo con la alimentación adecuada, por lo que es fundamental elaborar una dieta personalizada y adecuada al contexto social, económico y cultural del niño y sus padres.

De esta manera, con el diagnóstico respectivo, el manejo preventivo y terapéutico de la anemia se realizará en base a una dieta nutritiva que incluya diversidad de alimentos de origen animal y vegetal, además de los productos de suplemento nutricional ricos en hierro.

¿Qué opinas?