Un análisis comparativo sobre la independencia de los Bancos Centrales en América Latina y el rol clave que cumple el Banco Central de Reserva del Perú en la estabilidad macroeconómica del país, por el Mgtr. Renzo Vidal Caycho, director de la Escuela de Economía de la USAT.
La independencia de los Bancos Centrales suele considerarse uno de los pilares fundamentales para la estabilidad económica de un país. En el caso del Perú, este principio cobra especial relevancia si se considera la persistente inestabilidad política registrada en las últimas décadas y, aun así, los resultados macroeconómicos alcanzados. En este artículo, el Mgtr. Renzo Vidal Caycho analiza el rol del Banco Central de Reserva del Perú y la importancia de su autonomía en la conducción de la política monetaria.
Bancos Centrales en América Latina: ¿son realmente independientes?
Mgtr. Renzo Vidal Caycho
Director de la Escuela de Economía – USAT.
Una de las preguntas que muchos analistas económicos a nivel internacional se realizan es por qué el Perú pese a tener grandes avatares políticos negativos en los últimos 26 años de historia republicana, con 12 presidentes sentados en el sillón de Pizarro, elegidos democráticamente, vacados y reemplazados por Vicepresidentes o por Presidentes del Congreso, aún muestra una estabilidad macroeconómica con un crecimiento económico de 4,2% en términos reales en dicho período según los datos del Banco Central de Reserva del Perú.
Como reconocen muchas personas bien informadas, una de las principales acciones políticas que se adopta en los años 90 —identificada como prioritaria porque, de otro modo, el crecimiento económico sostenido no es más que un sueño fallido— consiste en poner freno a ciertas funciones de instituciones clave del país, como es el Banco Central de Reserva del Perú y la Superintendencia de Banca y Seguros. Sin embargo, esta forma de política no se extiende a otras entidades públicas, haciendo que sus decisiones finales sigan otro rumbo.
Para entender la pregunta central, primero preguntémonos: ¿cuáles son las principales políticas económicas con que cuenta un país?
Para responderla voy a reflejar alguna similitud muy básica para que pueda entenderse. Por ejemplo, los brazos que nosotros tenemos se interaccionan de manera que no podríamos ser muy eficientes de faltar alguno de estos. Lo mismo pasa con las piernas, los ojos, las orejas, etc. Nuestro cuerpo, entonces, funciona con dos lados parecidos, uno con más habilidades que otro, posiblemente, pero nunca de manera totalmente independiente.
Lo mismo sucede con las políticas fiscal y monetaria. Ambas tienen distintas funciones y objetivos, pero no pueden aislarse una con otra, porque sin presupuesto público no existe un funcionamiento del aparato público; mientras que sin control en la emisión monetaria se generaría mucha inflación.
Vamos a analizar brevemente la política monetaria. Quiero comentarles que su accionar, y también voy a utilizar un ejemplo muy básico, es que esta es como una lancha cuyo viraje es muy rápido y efectivo; mientras que la política fiscal es como un buque de guerra, lento en su viraje, pero muy poderoso para alcanzar su objetivo.
¿Y por qué funciona tan bien? Dos factores: Independencia y educación
Independencia: La Constitución Política del Perú, en el Título III sobre el Régimen Económico y en el Capítulo de la Moneda y de la Banca, dice expresamente en el artículo 84° que «el Banco Central es una persona jurídica de derecho público. Tiene autonomía dentro del marco de su Ley Orgánica». Candado de lujo para muchos países. Además, el directorio tiene siete miembros, cuatro nombrados por el Poder Ejecutivo (entre ellos el presidente) y tres por el Poder Legislativo.
Mientras que, al observar a sus pares latinoamericanos, Chile tiene un Directorio constituido por cinco consejeros, todos nombrados por el Poder Ejecutivo. Argentina tiene diez directores, todos nombrados también por el Poder Ejecutivo. Una sola cosa que señalar aquí es que en el artículo 3° de la Carta Orgánica del Banco Central de la República de Argentina, dice de manera muy clara: << El Estado nacional garantiza las obligaciones asumidas por el Banco >>. A buen entendedor, pocas palabras.
Así también, en Brasil el Poder Ejecutivo nombra a los directores y al presidente del Directorio; del mismo modo en Colombia que también tiene esa potestad. Lo particular de este nombramiento es que uno de sus miembros es el ministro de Hacienda y Crédito y que también preside la junta, por lo que nos preguntamos: ¿dónde está la independencia que debe tener la política monetaria frente a la política fiscal? No la tiene. Por último, el presidente de la República de México también nombra al Directorio.
Claramente uno de los principales factores para generar una buena política monetaria, confiable y eficaz, es darle no solo independencia orgánica al Banco Central, sino también que los miembros del Directorio sean nombrados por el Poder Ejecutivo, así como el Poder Legislativo.
Educación a sus colaboradores: con cursos de extensión universitaria que permite elegir a los mejores por desempeño y habilidades para trabajar en áreas estratégicas lo que logra un fuerte impacto en el engranaje de la política monetaria.
Estos cursos nacen con el Banco Central que luego replica a muchas instituciones públicas, tanto de derecho público como privado. Entonces, presidentes del Directorio, directores y/o consejeros nombrados por políticos, que normalmente también son políticos, son frenados por estos técnicos ante cualquier barrabasada que pueden cometer ante una decisión política. Pero no solamente eso, el Banco Central desde hace varias décadas, cuenta con presidentes que egresan por las aulas de estos cursos y que comprenden notablemente cómo funciona la economía, las finanzas, etc.
Hoy el Banco Central peruano es una institución sólida gracias a su independencia y a sus trabajadores. No todos los países latinoamericanos tienen ese lujo.