Cada punto es un átomo de azufre. | Fuente: Microscopio electrónico de transmisión de la Universidad de Cornell

La tecnología del microscopio de crioelectrones que ganó el premio Nobel de química permite usar un haz de electrones para revelar detalles nunca visto por los científicos e investigadores que han podido observar muchos tipos de virus por primera vez. Esta innovación también ha sido utilizado para estudiar partes de células biológicas como los ribosomas y las mitocondrias, incluso se puede visualizar átomos individuales.

El estudio fue publicado en la revista Nature donde los expertos informan que rompieron otro récord con este microscopio. "Ha sido un cambio muy dramático y repentino", dice el físico David Muller de la Universidad de Cornell. "Era un poco como si todos estuvieran volando biplanos, y de repente, aquí hay un avión".

Pudieron observar átomos individuales incluso a solo 0.4 angstroms de distancia, la mitad de la longitud de un enlace químico. "Podrían hacer esto principalmente porque su cámara electrónica es muy buena", dice el físico Colin Ophus del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, que no participó en el trabajo.

El objetivo final de estos experimentos es convertir átomos en piezas armables, ensamblarlos para crear materiales nuevos, incluso realizar pequeños cambios en la composición o estructura atómica de un material puede alterar su función. "Los microscopios electrónicos son prácticamente el único juego en la ciudad si quieres ver las cosas a escala atómica", dice el físico Ben McMorran de la Universidad de Oregon.

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