Star Wars
Ya vimos "Star Wars: The rise of Skywalker" y esta es nuestra reseña SIN SPOILERS. | Fuente: Disney

Por Michael Livia.

Han pasado cuatro años desde el estreno de “El Despertar de la Fuerza”, cinta con la que la franquicia creada por George Lucas, ahora bajo la batuta de Disney, volvía a la pantalla grande para concluir la historia que iniciaron en 1977.

Más allá de despertar nuestra nostalgia, el objetivo de esta nueva trilogía era uno solo: darle un cierre a la historia de los Skywalker. Esta premisa nos trae hasta “Star Wars: The rise of Skywalker”, la novena entrega.

Al igual que en toda la saga, la fuerza y el lado oscuro contrastan dentro de la cinta, una dualidad que ha sido el balance que ha mantenido viva la franquicia, no solo en la pantalla grande, sino también en otros proyectos, como sus series de televisión.

Kylo y Rey, protagonistas de esta trilogía, nos mantienen en ese confuso punto medio entre el bien y el mal, en el que nada está dicho y que espera definirse en los momentos cruciales de estas cintas. Una estrategia que se ha mantenido en las dos cintas previas.

Las últimas cintas de Star Wars, a cargo de J.J. Abrams, sigan trabajando a modo de franquicia: los diferentes guiños de las anteriores películas son importantes para saciar la sed de euforia de un público que ha seguido la historia durante años. Uno de esos, los que nos recuerdan a “El imperio contraataca”.

Aunque resulte un recurso trillado, esta herramienta termina calzando perfecto en la secuela de una cinta a la que los fanáticos le exigieron más de su origen. El episodio V parece haber sido la inspiración perfecta para cumplir ese requisito. El regreso de personajes protagónicos eleva el valor de la película para quienes respetan el origen de Star Wars.

Leia, que se mantuvo pese a la muerte de su intérprete Carrie Fisher, se convierte en una herramienta importante para cerrar algunos ciclos y para cuajar, aunque sin mucho sustento, algunas historias.

El regreso del emperador Palpatine se justifica pese a que los avances generaron una emoción/confusión en el público. Aunque sin una base consistente o un argumento sólido, su incursión termina ofreciendo uno de los momentos con mayor sorpresa de la cinta.

Por otro lado, como siempre sucede con los desenlaces termina siendo complicado condensar el cierre en 2 horas y media de película, más si se trata de una historia larga y con otros pequeños desenlaces por cerrar. Este punto nos lleva a encontrar ciertas imprecisiones, así como cierres apresurados para personajes como Finn o Poe.

A esto habría que sumarle ciertos recursos que hace algunos años nos fueron imperceptibles y que, en algún punto, se convirtieron en emblema de la franquicia y terminaron pareciéndonos un tanto ilógicos. Hablamos de la poca eficacia Stormtrooper y de la exagerada diferencia de habilidades entre los protagonistas y los personajes secundarios.

Hablamos de una ficción en la que la forma puede ser justificada con el fondo. Aquí podemos quedar satisfechos con el hecho de tener a cada personaje ocupando el lugar que cada uno espera que tenga.

Uno de los puntos necesarios para Disney, en su camino de seguir explorando el universo intergaláctico, era hacernos conectar con nuevos personajes al mismo modo que con otros que llevan más de 40 años en la saga.

Este aspecto se ve logrado, principalmente, con Kylo Ren, quien llega a enraizarse en los corazones de los fans y a convertirse en el personaje de mayor relevancia de esta nueva trilogía.

Tal vez con un poco más de tiempo (solo pasaron dos años desde el estreno de “The Last Jedi”), los elementos de esta película podrían haber conectado con mayor precisión y los peros quedarían en segundo plano.

Podemos concluir que "The rise of Skywalker" es una película que puede tocar en lo más profundo del fanatismo, emocionar a los nuevos seguidores y entretendrá a los que quieran disfrutar de una de las franquicias más importantes de ciencia ficción.