"Deadpool 2": un drama familiar que no debería ser visto en familia

Después de dos años, el 'mercenario bocazas' regresa a la pantalla grande con una segunda entrega que se supera a sí misma. Lee nuestra reseña sin spoilers.
"Deadpool 2" está dirigida por David Leitch y protagonizada nuevamente por Ryan Reynolds. | Fuente: 20th Century Fox

La aparición de Deadpool en el cine representó un gran riesgo. ¿Cómo Marvel entregaría los derechos de su personaje más polémico y políticamente incorrecto? Ryan Reynolds se encargó de darle vida y la película se estrenó con una enorme “R” de categoría (restricción solo para mayores de edad). La cinta terminó siendo un gran éxito y una secuela era inevitable.

Así es como la segunda película llega a las salas de cine buscando mejorar los errores de la primera cinta, pero sobre todo enfocándose en los propósitos que mueven a Wade Wilson/Deadpool, dejando un poco de lado la violencia y las groserías gratuitas.

Pero a estas alturas nos preguntamos si la cinta se ha autoregulado. La respuesta es: absolutamente no. “Deadpool 2” sigue teniendo esa irreverencia que sus fanáticos aman.

Sin embargo, el planteamiento del filme desde el arranque es vendernos una película familiar. Este concepto no lo entenderás hasta el final, cuando la idea de “familia” se refuerce. Aún así, podríamos decir que esta es una película familiar que jamás recomendaríamos ver en familia (o al menos con niños pequeños).

El 'fan service' está a la orden del día. Algo que los espectadores quizás esperen son las grandes referencias a X-Men y a las películas de Marvel. También hay puyas directas al Universo Cinematográfico de DC Cómics, del cual se burlan en todo momento.

Josh Brolin parece haberse empeñado en ser el mejor villano de las películas de Marvel. Primero como Thanos, ahora como Cable, le pone la carga dramática a la cinta y sus ideales llegan a generar empatía con el público.

 

Las autoreferencias son de esperarse, y en todo momento Deadpool habla de sí mismo, de Ryan Reynolds, de Marvel y naturalmente, de su relación con Logan (interpretado en el Universo Marvel por Hugh Jackman). La rotura de la cuarta pared, un elemento característico del personaje, es menor en esta secuela, pero no evita que el público se siga sintiendo cómplice de la trama.

Un punto negativo y que es importante mencionar es la subtitulación. Muchas películas se disfrutan mejor en idioma original, pero el hecho de ponerle subtítulos para las personas que no saben inglés no significa subestimarlos. Quienes vean la película se sorprenderán con las referencias latinas que no son dichas por el protagonista, pero la distribuidora decidió acuñar esto en el subtitulado para hacerlo más gracioso. Mala decisión.

Una mención honrosa se lleva la única escena post-créditos del filme. Quizás la mejor de todas las películas de Marvel (aunque el traje amarillo de Wolverine le pisa los talones) porque se dedica a subsanar errores del pasado y representa una reivindicación de Ryan Reynods con el público y con él mismo. No es necesario haber seguido el Universo X-Men para entenderlas, basta con saber un poco de la vida del actor.

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