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El escritor y premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa mantuvo hoy en Pekín un encuentro con reconocidos escritores e hispanistas chinos, a los que recomendó alejarse de la política en sus obras, aunque no del compromiso social.

"Ha ocurrido mucho en América Latina y también en España que la política muchas veces ha sido un veneno para la literatura", aseguró el creador peruano, que añadió que "cuando la literatura se convierte en un instrumento de propaganda política el resultado generalmente es muy mala literatura".

"Cuando quiere ser un vehículo de propaganda y defender ciertos puntos de vista políticos, ideológicos o religiosos (...) es una literatura en la que la forma ha pasado a ser una preocupación de segundo orden y el contenido prevalece sobre la forma, cuando es la forma la que tiene que prevalecer siempre sobre el contenido", destacó Vargas Llosa en la tertulia, celebrada en la estatal Academia de Ciencias Sociales.

Vargas Llosa señaló que en Latinoamérica muchos escritores escribieron para combatir "dictaduras brutales y corruptas" unos textos que moral y políticamente eran correctos, pero que, desde el punto de vista artístico, eran "panfletos, manifiestos de protesta, denuncias, documentos, pero no literatura".

"Mi caso es el de un escritor que se preocupa mucho por la política, pero cuando quiere opinar de la actualidad escribe un artículo, un ensayo, da una conferencia o participa en un debate", añadió el peruano ante una veintena de intelectuales chinos, entre ellos el internacionalmente reconocido escritor Mo Yan.

Tampoco se debe ir al otro extremo, matizó Vargas Llosa, y escribir una literatura "ligera" por creer arrogante tratar los problemas: "Una literatura que evita del todo problemáticas sociales y políticas es efímera, mas bien un juego y un divertimento", afirmó.

En el encuentro, los escritores chinos bromearon con el Premio Nobel sobre el gran honor que suponía poder hablar con él -algunos afirmaron que se habían comprado el traje para ese encuentro con tres años de antelación- y se interesaron mucho por el significado de obras como "Travesuras de la Niña Mala" o "La Guerra del Fin del Mundo".

Vargas Llosa, que mostró su preferencia personal por "Conversación en la Catedral", una novela que según él fue la que más esfuerzo le costó idear -"me sacó todas las canas que tengo"-, insistió una vez más en que autores como William Faulkner o Gustave Flaubert fueron esenciales en su formación como escritor.

De este último, destacó Vargas Llosa, "aunque yo de joven me sentía muy mediocre, su ejemplo me convenció es posible de que cuando uno no tiene talento, puede lograrlo con autodisciplina, esfuerzo y autocrítica".

-EFE-