El Banco Central Europeo (BCE) "ve evidencias de presiones alcistas a corto plazo sobre la inflación general, debido fundamentalmente a los precios de la energía".

El BCE informa en su boletín de enero, publicado hoy, de que estas presiones por el momento no han afectado "a su valoración de que la evolución de los precios continuará siendo compatible con la estabilidad de precios en el horizonte temporal relevante para la política monetaria".

La entidad monetaria seguirá atentamente "la evolución de los precios", añade. El análisis monetario indica que las presiones inflacionistas a medio plazo deberían permanecer contenidas.

 El BCE espera que la estabilidad de precios se mantenga a medio plazo, respaldando así el poder adquisitivo de los hogares de la zona del euro.

Las expectativas de inflación siguen firmemente ancladas en niveles compatibles con el objetivo de mantener la inflación en tasas inferiores, aunque próximas, al 2% a medio plazo.

De cara a 2011, las exportaciones de la zona del euro deberían beneficiarse de una recuperación continuada de la economía mundial.

Al mismo tiempo, la demanda interna del sector privado debería contribuir cada vez más al crecimiento teniendo en cuenta el nivel relativamente elevado de confianza empresarial en la zona del euro.

La orientación acomodaticia de la política monetaria y las medidas adoptadas para restablecer el funcionamiento del sistema financiero respaldan estas expectativas de crecimiento.

Sin embargo, se espera que el proceso de ajuste de los balances que se está produciendo en varios sectores atenue la recuperación de la actividad.