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El crecimiento económico que ha tenido Perú en los últimos años, con un promedio de 6 %, ha permitido la disminución de la pobreza, pero ahora se han encendido las alarmas ante la confirmación de que este proceso es desigual en las diferentes regiones del país.

A pesar de que Perú es una de las estrellas del crecimiento en Latinoamérica, este es mucho más evidente en las principales ciudades, sobre todo de la costa, y se da en menor proporción en el interior andino y en la amplia región amazónica del país.

Las estadísticas oficiales señalan que las regiones con mayores niveles de pobreza son las nororientales Cajamarca y Amazonas, las sureñas Ayacucho y Huancavelica y la central Pasco, donde entre el 46,6 % y el 52,9 % de sus pobladores vive en esa condición.

Estos datos fueron revelados esta semana en un informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inei), que anunció que 500.000 personas dejaron de ser pobres en 2013, lo que implicó una disminución de 1,9 puntos porcentuales en comparación con 2012.

Las estadísticas también precisaron que 376.000 personas dejaron la pobreza extrema el año pasado, mientras que 1,4 millones de continuaron en esa situación.

Un aspecto que ha llamado la atención es que durante el año pasado la pobreza en el área rural se redujo en 5 puntos respecto a 2012, mientras que en la urbana este descenso solo llegó a un 0,5 %.

Mientras las autoridades del Gobierno no han dudado en celebrar estas cifras, muchos cuestionan los mediciones del Inei, que considera que una persona ha dejado de ser pobre si logra cubrir una canasta básica mensual, integrada por alimentos, vestido, transporte, educación y salud, entre otros aspectos, valorada en 1.460 soles (519,5 dólares) en hogares de cinco personas.

Esto equivale a que cada uno de los cinco miembros de una familia debería contar tan solo con 103,9 dólares mensuales, o 3,46 dólares diarios, para satisfacer todas esas necesidades.

También se considera que alguien vive en la pobreza extrema cuando no logra cubrir una canasta básica de alimentos valorada en 775 soles (275,8 dólares) en hogares con cinco personas.

Con base en esos principios y cifras, se ha determinado que la pobreza afecta actualmente a 7.284.000 peruanos, lo que equivale a un 23,9 % de la población.

En medio de opiniones que piden que se profundice la promoción de las inversiones privadas y la liberación del mercado para fortalecer la lucha contra la pobreza, otros sectores han criticado una aparente disminución en la proyección social del crecimiento.

El crítico más notorio ha sido el expresidente Alan García (1985-1990 y 2006-2011), quien aseguró que el Gobierno "ha detenido socialmente al país" y que las cifras oficiales muestran que en ocho de las 25 regiones peruanas el porcentaje de pobres ha aumentado.

El caso más llamativo es el de Cajamarca, una región muy rica en recursos minerales que, sin embargo, ocupa el primer lugar en el ránking nacional de extrema pobreza, con un rango de entre 20 % y 24 % de su población.

Esto a pesar de que en esa región está Yanacocha, la mayor mina de oro de Latinoamérica, pero que en los últimos años ha sido afectada por la huida de capitales y la disminución del turismo generada por las continuas protestas contra el proyecto minero Conga, que Yanacocha plantea desarrollar en esa localidad.

El Gobierno de Ollanta Humala, que tiene por lema el "crecimiento con inclusión social", ha destinado desde 2011 grandes recursos estatales a programas de asistencia social, que van desde becas para jóvenes hasta pensiones para adultos mayores que viven en la pobreza.

Además, las autoridades del Ejecutivo recuerdan que al asumir el Gobierno, en 2011, anunciaron que iban a reducir en 5 % la pobreza extrema en 2016 y aseguran que ya han llegado a un 4,7 %, por lo que consideran cumplida esa promesa.

El Ejecutivo ha señalado que se concentrará en cambiar la matriz primaria exportadora del país, para lo cual se elaborará un plan de diversificación productiva que permita a Perú depender menos de los recursos naturales y hacer que el desarrollo sea sostenible.

EFE

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