5G
Los países que verán un mayor crecimiento de la actividad como resultado de las aplicaciones de la tecnología 5G serán EEUU, China y Japón. | Fuente: EFE

Las telecomunicaciones de quinta generación (5G) aportaran al producto bruto interno (PBI) mundial alrededor de 1,08 billones de euros (US$ 1,3 billones) en 2030, según calcula la consultora PwC.

El sector más beneficiado con este desarrollo tecnológico sería el de salud, además del eléctrico, consumo y medios de comunicación, industrial y financiero.

Los países que verán un mayor crecimiento de la actividad como resultado de las aplicaciones de la tecnología 5G serán EEUU (con cerca de 402.500 millones de euros), China (183.000 millones) y Japón (63.200 millones). Además, comenzará a apreciarse en la economía mundial a partir del 2025.

“Esta tecnología va suponer un salto cualitativo en la mejora de la productividad y en la transformación de los modelos de negocio de todos los sectores”, dijo la socia responsable de Telecomunicaciones de PwC, Vanesa González.

Los sectores más beneficiados

La mitad del impacto económico del 5G en los próximos diez años irá al sector salud y atención sociosanitaria. El avance tecnológico aportará más de 440.700 millones de euros en avances como la telemedicina, 'medicina 4P' (predictiva, preventiva, personalizada y participativa) y la atención remota.

Esto reducirá la duración de las hospitalizaciones y permitirá transportar equipos médicos y tratamientos con drones e impulsará la telemedicina.

Mientras que en el sector eléctrico, la aplicación del 5G aportará más de 274.400 millones de euros al PBI mundial en 2030.

Según indica la consultora, se mejorará la capacidad para conectar un mayor número de dispositivos con un menor consumo, favorecerá la transición energética y minimizará el impacto eléctrico, entre otros avances.

En tanto, el uso del 5G en los medios de comunicación y consumo aportará unos 221.200 millones de euros y mejorará la experiencia de consumo de contenidos y servicios gracias a la conectividad móvil.

Respecto al sector industrial supondrá unos 111.400 millones y ayudará a que la maquinaria industrial no necesite una localización específica, reducirá los defectos de fabricación y facilitará la incorporación de robots y vehículos autónomos en entornos industriales.

Por último, en el sector financiero, se podrían reducir las perdidas por fraude, y aportará unos 71.500 millones de euros al PBI mundial.