Durante los primeros cinco años de vida, el niño necesita consumir nutrientes esenciales para un óptimo desempeño de sus funciones vitales, especialmente en su desarrollo cognitivo. Es así que, diversos estudios han demostrado que el consumo de niveles adecuados de ácidos grasos poli- insaturados como el DHA (ácido docosahexaenoico) perteneciente a la familia  de los omega 3, está relacionado con una mejor desempeño de la inteligencia, comprensión del vocabulario y percepción del lenguaje.


En ese sentido, una de las principales fuentes para complementar el consumo del DHA en la dieta del niño se encuentra principalmente en los alimentos ricos en Omega 3 -presente en los pescados grasos - pero estos productos no son consumidos en los primeros meses del bebé e incluso, no siempre son del agrado de los niños durante la primera infancia. 


Sin embargo, una alternativa para el consumo de DHA en los más pequeños puede darse a través de las leches enriquecidas, las que de acuerdo a diversas investigaciones, poseen las cantidades necesarias de DHA como es el caso de Enfagrow Premium, además de otros importantes nutrientes esenciales para un mejor desarrollo del coeficiente intelectual, mayores puntajes en pruebas de la función motora fina y gruesa, además de otras mejoras en la agudeza visual.


Asimismo, los especialistas consideran al DHA como la piedra angular en el desarrollo de otras partes del sistema nervioso, al ser un componente importante en los tejidos del corazón y del buen funcionamiento de la retina. Además de su papel que desempeña también en el sistema inmune


El cuerpo humano es tan sabio que este tipo de grasa se encuentra presente de manera natural en la leche materna y en los nutrientes que la madre le brinda a su hijo a través de la placenta, no obstante, es necesario continuar su alimentación con otros productos fortificados que les permita asegurar la calidad de su desarrollo mental, visual y otras funciones vitales de su organismo.