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En Argentina un árbitro viene haciendo noticia luego de que cobrara un penal, expulsara a un jugador, y tras cinco minutos, decidira dar marcha atrás en sus fallos.

Germán Delfino es el juez, quien cobró penal para Vélez por una supuesta mano de Rosero Valencia, defensor de Arsenal, al que le mostró la segunda amarilla y lo expulsó.

Pero en medio de las protestas, sus asistentes vieron la repetición en un monitor y le avisaron que quien en realidad había tocado el balón con la mano había sido Mariano Pavone. Es decir, era infracción en ataque y la tarjeta debía ser para el delantero de Vélez.

Esto ocasionó que Delfino decidiera dar marcha atrás. El árbitro regresó al área y llamó a Rosero Valencia, que ya estaba afuera, para que volviera al campo de juego, ante la sorpresa de los jugadores y el cuerpo técnico de Vélez.

LA MEA CULPA DEL ÁRBITRO

Delfino admitió que se marchó "muy mal" del Estadio José Amalfitani por este hecho. "Traté de tomarme el tiempo necesario hasta que hubo un minuto de paz y tomé la decisión. Son cosas que no me pueden pasar. Me voy muy mal. Nunca me pasó, pero hay que ser fuerte y seguir", expresó el árbitro al término del partido que concluyó 2-1 en favor de los de Liniers.

El árbitro reconoció que "fue un error bastante grave" en el contexto del fútbol argentino, pero resaltó que el arbitraje se hace "en equipo", en alusión a que sus compañeros lo ayudaron a cambiar su decisión original.

"Cambié el fallo por un aporte de mis asistentes. Me dijeron que el que había puesto la mano había sido Pavone (el delantero de Vélez, Mariano)", argumentó.