Aumentar el castigo al feminicida no resuelve el problema porque no le teme, según psiquiatra

El psiquiatra Humberto Del Castillo dijo que está bien que el Estado piense en sancionar drásticamente a los feminicidas, pero sugirió que también debe apuntar a la prevención desde las escuelas y a crear una política integral de salud mental.

Humberto Del Castillo | Fuente: RPP

El psiquiatra Humberto del Castillo advirtió que el Perú carece de una política integral de salud mental. Además, comentó que endurecer las penas contra los potenciales feminicidas no resolverá el problema de fondo porque se piensa “en el después”, pero no en la prevención.

En los primeros días de 2019, los cinco casos feminicidios dados a conocer por los medios de comunicación han vuelto a estremecer al Perú y reviven el debate sobre la ola de violencia hacia la mujer que busca frenar el Estado.

Castillo comentó que la medicina, la cultura y la educación no le han prestado especial atención a las emociones que “se viven como si fueran espontáneas y naturales” y que el Estado está enfocado en castigar, pero ese “después no influye mucho en el antes”, porque muchos agresores piensan que no los van a descubrir.

El agresor no teme el castigo

“Por ejemplo, esta persona del cilindro piensa que tiene una forma perfecta de ocultar, que no lo van a descubrir, entonces la pena no aparece en su mente, por eso es que en países donde se extreman las penas no necesariamente cambia la frecuencia de esto”, explicó a RPP Noticias.

Agregó que en muchos casos, el agresor no teme al castigo, más bien lo anulan al analizar su plan, pero “otros inclusive hasta buscan el castigo inconscientemente por eso muchos de ellos se suicidan después de cometer el acto violento. Y otros esperan o quieren que los maten”, dijo.

El machismo 

“Vivimos en una sociedad patriarcal, hay una especie de lucha por la equidad y estos feminicidios de alguna manera resultan como formas de venganza, tenemos que poner atención en las escuelas, pero también al tema de salud mental”, sugirió.

Para Castillo, la persona que comete un feminicidio no necesariamente tiene una enfermedad, pero sí un problema de salud mental que puede estar asociado al control de sus emociones y vislumbra en su comportamiento y construye a lo largo de su vida.

“La situación de que lo dejan, de infidelidad, lo viven como una situación extrema, como si la separación de la pareja fuera de vida o muerte”, apuntó.

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