EFE

El conflicto sirio se ha convertido ya en una de las guerras más sangrientas del siglo XXI tras rebasar los 150.000 muertos, un tercio de ellos civiles, desde su inicio hace tres años, según los datos publicados este martes por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

De acuerdo a los datos de esta organización, con sede en el Reino Unido, al menos 150.344 personas han fallecido, entre las que hay 51.212 civiles -7.985 menores y 5.266 mujeres-, desde que se registró la primera víctima mortal el 18 de marzo de 2011.

Los opositores armados sufrieron al menos 37.781 bajas, varias de ellas de combatientes extranjeros; mientras que los leales al régimen perdieron al menos 58.480 efectivos, entre los que también figuran milicianos de nacionalidad no siria.

Al cómputo se suman 2.871 personas cuya identidad no se ha podido esclarecer.

Cada varios meses, el Observatorio, dirigido por el activista sirio Rami Abderrahman, difunde su propio recuento de víctimas, que se basa en unas 5.000 fuentes en el interior del país, que incluyen a 230 activistas sobre el terreno.

El propio Abderrahman ha descrito el método de su organización como "observar, documentar y publicar".

Para verificar las víctimas de la oposición, el Observatorio cruza los datos de hospitales, vídeos y activistas en el interior de Siria, mientras que para el bando gubernamental consultan con médicos de centros sanitarios militares, activistas alauíes (secta a la que pertenece el presidente Bachar al Asad) y fuentes oficiales.

El pasado enero la ONU anunció que dejaba de publicar el saldo de víctimas por la imposibilidad de comprobar las cifras.

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