Enfrentamientos entre Policía y manifestantes sin tregua en El Cairo

En el cuarto día de disturbios en los exteriores del ministerio del Interior, las fuerzas del orden repelieron los ataques con gases lacrimógenos.

Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes prosiguieron en el centro de El Cairo, capital egipcia, después de que la ruptura de una pequeña tregua volviera a aumentar la tensión en la zona.

En el cuarto día consecutivo de disturbios en las inmediaciones del ministerio egipcio del Interior, próximo a la plaza de Tahrir, los policías continuaron disparando gases lacrimógenos contra los manifestantes, que a su vez les lanzaban piedras.

Decenas de personas presentaron síntomas de asfixia por los gases y tuvieron que ser atendidas en los hospitales de campaña cercanos, indicó el médico Karim Salam.

Si durante la víspera las negociaciones para una tregua no dieron resultado, este domingo los intentos de mediación continuaron hasta lograr que al menos un grupo numeroso de manifestantes abandonara la calle Mohamed Mahmud, principal foco de los altercados que desde el jueves pasado se extendieron a otras ciudades dejando al menos 12 muertos.

La agencia estatal de noticias Mena informó que la iniciativa partió de varios jeques de Al Azhar, la institución más prestigiosa del islam suní, de parlamentarios y otras personas sin vinculación política, que lograron aliviar la tensión, pero los choques estallaron de nuevo con fuerza al cabo de unas horas.

En la calle Mansur, donde la policía levantó un nuevo muro de contención, un cordón de personas vestidas de civil separaba a los manifestantes de los policías para evitar más disturbios.

Mientras, en Tahrir, epicentro de la revolución que hace un año obligó a renunciar al presidente Hosni Mubarak, los ánimos estaban más templados, si bien los manifestantes se negaron a bajar la guardia.

Esta nueva ola de violencia en Egipto estalló tras la tragedia del pasado miércoles en el estadio de Port Said (noreste), cuando más de 70 personas murieron en una batalla campal entre seguidores del equipo de fútbol Al Ahly y del equipo local, Al Masry.

Al día siguiente, miles de personas volvieron a las calles de El Cairo para protestar contra la actuación de la policía en el partido, a la que acusan de no haber intervenido para impedir la tragedia.

A los seguidores de los equipos de fútbol, enfrentados a menudo a las fuerzas de seguridad, se unieron los jóvenes revolucionarios que en los últimos meses han exigido, entre otros puntos, el traspaso del poder a una autoridad civil.

EFE