Historias que inspiran: perdió una mano y la visión, pero no el optimismo

Carlos Serván emigró a los Estados Unidos en búsqueda de la ansiada rehabilitación, debido a la pérdida de la vista y una mano; una decisión que cambió su vida para siempre.
Perdió la vista y una mano desactivando una granada | Fuente: Foto familiar

En Nebraska, el estado norteamericano que alberga a una ciudad llamada Perú, nos encontramos con Carlos Serván, un connacional que protagoniza una historia realmente inspiradora.

PERDER LA VISTA Y UNA MANO A LOS 20 AÑOS

Carlos Serván tenía 20 años y estaba próximo a graduarse como oficial de la Policía de Investigaciones del Perú. Eran épocas donde la violencia terrorista obligaba a que nuestros policías estuvieran preparados para desactivar granadas. En una de esas prácticas, explotó una en la mano derecha de Carlos, cuya peor consecuencia, fue la pérdida completa de la visión.

Pasada la depresión inicial, el joven cadete, asumió que la vida debía continuar, porque aquella granada  le podía haber arrebatado una mano y la vista, pero no el optimismo para proseguir. Este es el testimonio que compartió con RPP a través de su programa Peruanos en el Exterior

 

Abogado, graduado con honores en los Estados Unidos
Su discapacidad visual y no tener la mano derecha, no fue obstáculo para progresar
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Está próximo a presentar un libro. Carlos Serván lleva más de 25 años en los Estados Unidos, país al que viajó en busca de rehabilitación. Antes, se había conocido con una terapista y surgió el amor, producto del cual tuvieron dos hijos que se convirtieron en el motor de sus vidas.

El excadete, siguió cursos de derecho en la Universidad de Nuevo México, donde se graduó como Doctor en Jurisprudencia. Luego, seguiría una maestría en Administración Pública, para proseguir cursos de coach. Actualmente es Administrador en Rehabilitación y Sub Director de la Agencia Estatal de Rehabilitación para Ciegos de Nebraska, Estados Unidos de Norteamérica.

"Mientras viajaba a una de las ciudades de Nebraska, escribí unos párrafos sobre mi vida y los envié a un amigo  quien a su vez lo publicó en las redes sociales; mis párrafos habían sido leídos por muchos de mis compañeros de promoción de la Escuela de Oficiales; mis colegas me escribieron saludándome y pidiéndome que escriba un libro contando mis experiencias. Esto me animó a pensar con seriedad si debería escribir un libro".

Fue así como nació su intención de volcar en un libro, su historia, inspiradora para muchos, que sienten perder todo entusiasmo ante acontecimientos menores. Este proyecto le costó cuatro años,

Siempre apoyado por su compañera y madre de sus hijos. Carlos, decidió mostrar una historia de perseverancia, coraje, y dedicación.


Junto a sus hijos, el motor de su vida
Es doctor en Jurisprudencia y miembro de la Federación de Ciegos de Estados Unidos
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