Foto: EFE (Referencial)

Unos cien inmigrantes ilegales detenidos por Australia en una remota isla de Christmas protestaron hoy por las condiciones en las que viven, días después de que hasta 30 clandestinos fallecieran en un naufragio frente a sus costas.

Anoche se celebraron dos manifestaciones pacíficas en el centro de detención de irregulares en el Océano Índico, informó la agencia local AAP.

Las dos concentraciones se desarrollaron sin incidentes y en ellas se aprovechó la presencia de los medios de comunicación para denunciar su situación en la llamada "isla-prisión".

Relatos de testigos señalaron que los inmigrantes, entre ellos varios supervivientes de la tragedia del miércoles, expresaron su pesar por la misma y subrayaron que se podrían haber salvado más vidas se no hubiera tardado tanto en intervenir la Marina.

También denunciaron la supuesta mala calidad de la comida y pidieron ayuda a Naciones Unidas para mejorar su estatus.

Las autoridades australianas reconocieron que desde hace días, las instalaciones en las que viven unos 6.000 clandestinos en Christmas carecen de suministro eléctrico por un apagón que todavía no se ha podido resolver.

Mientras, los equipos de rescate continúan buscando más cadáveres y ya no tienen esperanza alguna de hallar con vida a personas que viajaban a bordo del pesquero indonesio que se estrelló contra las rocas.

La primera ministra, Julia Gillard, lamentó que quizás nunca se les encuentre porque nadie sabe con certeza cuántos inmigrantes se embarcaron, e insistió en que el Departamento de Aduanas investigará los hechos.

El opositor Partido de los Verdes y los defensores de los derechos de los sin papeles han pedido que sea una comisión independiente la que realice las pesquisas, pues no entienden cómo el potente radar militar de Christmas no detectó a la embarcación.

Tampoco se sabe cuándo llegaron al naufragio los agentes de aduanas.

Miles de inmigrantes viajan todos los años a Australia en busca de trabajo y una vida mejor, y un 2 por ciento reclama asilo porque vienen de zonas de conflicto como Afganistán, Irak o Sri Lanka.

Si son interceptados en alta mar, la política oficial australiana es impedir su entrada al país y después reubicarlos en terceros países o trasladarlos a Christmas, donde actualmente se alojan unos 6.000 refugiados que llegaron en pateras.

 

EFE