María Jesús Alvarado, pionera de la lucha del voto femenino en el Perú

Las primeras luchas por el voto femenino en el Perú surgen en 1910 con María Jesús Alvarado y el grupo Evolución femenina, pero no fue sino hasta 1955, cuando se les otorga el derecho al sufragio.
canto a la vida

La historia peruana demuestra la marginación de la mujer en los sufragios  para determinar los destinos del país. Una larga lucha de personajes como María Jesús Alvarado, Adela Montesinos,  Magda Portal (que motivó su alejamiento del Partido Aprista), Zoila Aurora Cáceres y Elvira García García; se vio compensada recién el 7 de septiembre de 1955 cuando se le otorgó el derecho a sufragar a las mujeres peruanas.

 Según refiere Fernando tuesta Soldevilla, en la década de los 30´, el Parlamento se opuso al  voto femenino y el de los analfabetos; los apristas abogaron por el voto calificado, es decir, sólo a las mujeres que trabajan; y los socialistas, como Alberto Arca Parró, defendieron el voto femenino irrestricto.  Finalmente, la Constitución de 1933 otorgó el voto municipal a las mujeres, el cual se hizo efectivo recién en 1963.

Ninguno de los gobiernos que se sucedieron en más de 25 años, creyó conveniente aceptar a las mujeres como ciudadanas de primera categoría: Sánchez Cerro (1931). Oscar R. Benavides (1936), Manuel Prado (1939) y José Luis Bustamante Rivero (1945).

El voto femenino fue otorgado recién el 7 de septiembre de 1955, durante el gobierno del llamado “General de la alegría”, Manuel Apolinario Odría, para muchos, creyendo tener un caudal electoral para su reelección.

La Ley 12391, otorgaba el derecho de sufragio a las mujeres mayores de 21 años que supieran leer y escribir o a las casadas mayores de 18 años con el mismo requisito.

La mujer peruana votó por primera vez en las elecciones presidenciales de  1956, donde resultó triunfador Manuel Prado Ugarteche.

MARIA JESUS ALVARADO RIVERA (1878-1971)

 Periodista, educadora y escritora, reconocida como pionera de las reivindicaciones de los derechos civiles y políticos  de las mujeres, María Jesús Alvarado nació  en 1878 en la Hacienda Chacrabajo de  Chincha; estudió solo hasta tercero de Primaria, máximo grado de instrucción para las mujeres de su época.

Se desempeñó como profesora en una escuelita fiscal y fue columnista de “El Diario”, “El Comercio” y “La Prensa”.

En 1911 planteó en una conferencia en la Sociedad Geográfica de Lima,  la necesidad de otorgar igualdad de derechos civiles y políticos a las mujeres. 

 En 1914 fundó Evolución Femenina,  primera organización feminista en el país; asimismo auspició la fundación de la Escuela "Moral y Trabajo" que funcionaba en su casa para jóvenes obreras. En 1923 durante la visita de Mrs. Carrie Chapman Catt, Presidenta De la Alianza Internacional de las Mujeres por el Sufragio, fundó el Consejo Nacional de Mujeres del Perú, institución que, entre otras labores, se orientó hacia la consecución del voto de la mujer.

  Escribió su novela "Nuevas cumbres" de corte biográfico. Fue deportada a la Argentina en 1924 a raíz de la publicación, en su imprenta, de manifiestos de estudiantes y obreras en contra de los excesos del presidente Leguía, así como la protesta por la Ley de Conscripción Vial y de los Humos de la fundición de La Oroya.

 Ese año de 1924 partió al exilio donde permanecería hasta 1936. En Argentina trabajó de maestra y gestionó la representación de los dramas que había escrito, de gran contenido social y moral.

 Durantesus años de exilio escribió la primera parte de "La Perricholi" y en 1937, de regreso al Perú, escribe la segunda parte que fue transmitida en 30 jornadas por Radio Nacional, convirtiéndose en la primera radio novela difundida en nuestro país.

También fundó la Academia de Arte Dramático "Ollantay". Produjo el programa radial "Ante la vida" y presentó al Ministerio de Educación un proyecto para la creación de la Dirección de Extensión Cultural y Artística que se concretó al poco tiempo. En 1938 solicitó que se dicte un Código de los derechos del niño.

 Su desinterés por figurar dio pie a que muchas iniciativas de ella y logros concretos permanezcan en el anonimato e incluso sin reconocimiento.

 Desengañada por la ingratitud de muchas personas, se recluyó en su casa y en medio de grandes presiones económicas continuó escribiendo dramas como "Amor y gloria" (1952).

Falleció en Lima, en 1971, a los 93 años de edad.