Proceso a niñera peruana desata batalla científica en corte de EE.UU

La mujer es acusada de sacudir a un bebe de cuatro meses y originarle serias lesiones en su cuerpo.
Foto: Difusi
El caso de la niñera peruana Trudy Muñoz Rueda, propietaria de un local de cuidado infantil (day care) en el área de Falls Church (Virginia) que está acusada de sacudir a un bebé de cuatro meses y provocarle lesiones –cargo que ella ha negado terminantemente desde un principio–, se ha convertido en una crucial batalla científica en un tribunal judicial de la capital de Estados Unidos.

El caso se decidirá posiblemente el próximo jueves 21, cuando un jurado de doce miembros, conformado por ocho mujeres y cuatro hombres, emita su veredicto definitivo.

Desde el pasado lunes 11, día en que arrancó el proceso judicial, renombrados expertos médicos, científicos, terapeutas y hasta un ingeniero biomecánico que trabaja en aspectos de seguridad para las grandes fábricas de automóviles desfilaron por el tribunal para dar sus testimonios.

Este miércoles 20 seguirá la "batalla científica", como la llama la prensa estadounidense, tras reanudarse las deliberaciones interrumpidas por el feriado judicial por el día de Martin Luther King, que se celebrará mañana en Estados Unidos.

El objetivo de los hombres de ciencia –llevados tanto por el fiscal acusador del estado de Virginia, Gregory O. Holt; como por la defensa de Trudy Muñoz, encabezada por el abogado peruano Guillermo D. Uriarte– es probar si la teoría del "síndrome del bebé sacudido" (shaken-baby syndrome) tiene real validez y si es capaz de provocar una hemorragia cerebral, como la que sufrió Noah Whitmer, el infante protagonista de este caso.

Un caso en Wisconsin

Los científicos llevados por la defensa aseguran que es imposible que una sacudida que cause una hemorragia cerebral pueda producirse sin dejar un traumatismo visible en el cuello. Noah, en cambio, no registró ninguna lesión en esa zona corporal, tal como certificaron los médicos del hospital que atendieron al bebé el 20 de abril de 2009.

Los mismos críticos resaltaron el caso de una mujer del estado de Wisconsin, quien estuvo presa durante 11 años por supuestamente matar a una niña de 7 meses y puesta en libertad hace dos años, luego de que una corte de apelaciones determinó que el "síndrome del bebé sacudido" era "científicamente discutible".

En el caso de Noah Whitmer se destacó, por el contrario, que su cuidadora, la peruana Trudy Muñoz, no solo llamó al teléfono de emergencias 911 en cuanto se dio cuenta de que el bebé se había atorado cuando tomaba su biberón y no respiraba, sino que le aplicó de inmediato sus conocimientos de resucitación cardiopulmonar, la cual hizo reaccionar al pequeño hasta que llegaron los médicos.

"Ella, en realidad, le salvó la vida", señaló una y otra vez la defensa.

En el transcurso del juicio también se presentó la madre del bebé, Erin Whitmer, quien está en las últimas semanas de embarazo de su segundo bebé.

Dijo que su hijo Noah, ahora de un año de edad, permaneció 18 días en el hospital tras superar un traumatismo cerebral; pero sostuvo que su niño "grita mucho" y que puede quedar con la visión parcialmente recortada.

Sin embargo, reconoció que ella misma seleccionó el centro de cuidado infantil de Trudy Muñoz entre otros cuatro proveedores de ese servicio, tras constatar personalmente que era "el mejor de todos".

"Lo dejo en manos de Dios"

Trudy Muñoz Rueda, de 45 años y nacida en Huaraz (Perú), asiste a las audiencias mostrando mucha serenidad.

"Mi conciencia está tranquila y en paz, todo lo dejo en manos de Dios. Agradezco a quienes confían en mí y creen en mi inocencia", declaró brevemente, sin extenderse sobre el proceso que ella encara.

Ella pasó siete meses en prisión, pero ahora se encuentra en libertad, gracias a la intervención del cónsul general del Perú en Washington, Fernando Quirós.

Vive en una casa del condado de Fairfax (Virginia), en compañía de su esposo Hernani Ames, también peruano, y de sus dos hijas.

Lleva una tobillera electrónica por decisión del juez, que lo determinó así como medida de seguridad.

-Andina-