La civilización mochica peruana, que se desarrolló entre los siglos I y VIII d. C. muestra su esplendor, el preciosismo de su cerámica y sus avanzados conocimientos hidráulicos en una exposición inédita que hoy inauguró la reina Sofía en Cádiz (suroeste de España).

Su comisario, Luis Hurtado, aseguró que se trata de una "primicia mundial" por el "excepcional" número y nivel de las piezas que han sido reunidas, algunas de las cuales viajan por primera vez fuera de Perú.

La reina de España inauguró "Tesoros pre-incas: el Señor de Sipán, Huaca de la Luna y la Dama de Cao", una muestra que recorre la historia de la cultura Moche y que reúne joyas, cerámicas y otras piezas que dejan constancia del desarrollo de esta civilización peruana precolombina.

La muestra, que permanecerá en la Casa de Iberoamérica de Cádiz hasta septiembre, es una de las grandes exhibiciones que viaja este año a la ciudad, elegida Capital Cultural Iberoamericana en el mismo año en que celebra la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1812.

La exposición reúne 195 piezas de distintos museos y fundaciones peruanas y recorre la historia de esta cultura que se asentó en una franja semidesértica de unos mil kilómetros de longitud en la costa norte peruana.

Joyas, orfebrería, vasijas de cerámica, murales, textiles y otros enseres recorren la historia de esta civilización, casi desconocida hasta que en 1987 se descubrió una gran tumba, la del Señor de Sipán, cuya magnificencia dio pie a que el hallazgo fuera comparado por la prensa de la época con la de Tutankamon, la del rey maya Pacal o el descubrimiento de Machu Picchu.

El hallazgo del gobernante moche que vivió hace 1.700 años, atribuido al arqueólogo peruano Walter L. Alva Alva, sirvió para desvelar muchos detalles de esta civilización y también para proteger la zona arqueológica, hasta entonces dejada a merced de los saqueadores.

Además de su habilidad para teñir, pintar o crear cerámicas y adornos, los moches tuvieron un gran desarrollo de obras urbanísticas, hasta el punto de que crearon una red de canales que permitió tener varias cosechas al año.

La cultura desapareció sobre el año 800 d. C., tras un brusco periodo de cambio climático que obligó a una emigración masiva.

Pero en la zona dejaron lugares de ceremonias y sus tumbas, como Huaca de La Luna y el enterramiento de La Señora Cao, otras dos de las excavaciones cuyos restos han viajado a Cádiz.

Además de a sus tesoros, la exposición permite acercarse a cómo los científicos han trabajado en el lugar para investigar y llegar a determinar, por ejemplo, que La Señora Cao fue una sacerdotisa que murió a los 25 años tras un parto.

Su momia fue encontrada en 2005 en un excelente estado al haber sido untada con sulfato de mercurio. Se conservaron así los tatuajes de serpientes y arañas que cubren su cuerpo y que, según los expertos, representaban la fertilidad de la tierra y sus dotes como adivina, unos datos que echaron por tierra teorías anteriores y desvelaron que en la cultura Mochica hubo también un matriarcado.

La exposición hace también un recorrido por las culturas previas, algunas de ellas datadas de 3.000 años a. C., y reflejan los 800 años de la cultura Moche, un antecedente de la Inca.

EFE