Manu Ginóbili anunció su retirmo como basquetbolista profesional en agosto del 2018. | Fuente: AFP

La noche del 28 de marzo en el AT&T Center no solo marcó la victoria de los San Antonio Spurs por 116 a 111 contra los Cleveland Cavaliers. La entidad texana, desde inicios de la temporada regular de la NBA, había anunciado que en esa fecha se iba a retirar la camiseta número 20 de Manu Ginóbili, quien había dado a conocer que no iba a seguir jugando al básquet de manera profesional en agosto último. Y si bien se esperaba el desarrollo de una buena ceremonia, esta terminó siendo mucho más emotiva de lo esperado.

En medio de familiares, excompañeros de San Antonio Spurs, jugadores con los que compartió camerino en la Selección Argentina e hinchas presentes en las gradas presentes en el AT&T Center de Texas, Manu Ginóbili se despidió a lo grande de la cual había sido su casa por 16 años con un discurso que conmovió a miles y lágrimas después de ver cómo su jersey se colocaba al lado del de otras leyendas como David Robinson, Tim Duncan y Bruce Bowen.

Sin embargo, más allá que la carrera de Manu Ginóbili estuvo llena de triunfos y títulos, además del protagonismo en un legado imborrable de los San Antonio Spurs, los sacrificios que tuvo que hacer desde su primer día en la NBA son inumerables. Veranos sin vacaciones, días sin ver a la familia por las seguidillas de partidos de visita; sí, lo mismo que cualquier atleta que participó en la liga más importante de básquet del mundo, pero su caso termina siendo particular por el impacto que tuvo a nivel sudamericano.

Los primeros pasos

Era el año 1999 cuando Manu Ginóbili se presentó al draft de la NBA. Tuvo que oír a David Stern escuchar el nombre de 56 otros jugadores para recién escuchar el suyo, siendo elegido por los San Antonio Spurs en la elección número 57. No obstante, prefirió pasar tres temporadas más en Europa antes de tomar la decisión de ser parte de la plantilla del conjunto dirigido por Gregg Popovich. Para ese entonces, ya había ganado un torneo FIBA de las Américas y cuatro títulos en el viejo continente (incluyendo una Euroliga).

Si bien comenzó su primera temporada en los San Antonio Spurs algo lesionado, fue cuestión de tiempo para que Manu Ginóbili se adaptara al equipo una vez finalizada su recuperación. Siendo un novato de 25 años (algo inusual en la NBA), el argentino terminó ganando el premio del Novato del Mes en marzo y terminó siendo pieza clave para Gregg Popovich en el título del conjunto texano en la temporada 2002-03.

Era solo el segundo campeonato de los San Antonio Spurs en su historia. Y Manu Ginóbili había sido un elemento fundamental en él durante su primer año en la NBA. Ahí fue cuando el argentino poco a poco fue haciéndose un nombre a nivel mundial, a solo un año del título más importante de toda su carrera.

El Oro en Atenas

En las Olimpiadas de Atenas 2004, la Selección Argentina terminó llevándose la medalla de oro en básquet contra todo pronóstico. El equipo encabezado por Manu Ginóbili eliminó al favorito Estados Unidos, que más allá de no haber armado el mejor plantel tenía en sus filas a estrellas como LeBron James y Dwyane Wade, en las semifinales y se consagró campeón del torneo tras superar por 15 puntos a Italia en la final

Ese equipo, que fue catalogado como la 'Generación de Oro' en Argentina, tenía como pilar a Manu Ginóbili y estaba acompañado de otros elementos reconocidos como Luis Scola, Andrés Nocioni, Carlos Delfino y Walter Herrmann. Una vez que se volvió a unir a los San Antonio Spurs después del torneo, se estableció como parte del quinteto titular y fue otra vez parte fundamental de su segundo título en la NBA, llegando a promediar en los playoffs 20.8 puntos por partido en 50% de campo.

La consagración como estrella

Dos años después, en 2007, la historia se repitió para Manu Ginóbili: participación destacada con los San Antonio Spurs tanto en temporada regular como en postemporada y un nuevo título a sus palmarés. En solo cinco temporadas, el argentino ya llevaba tres trofeos Larry O'Brien ganados pero ese fue solo el primer capítulo de un legado imborrable que iba a dejar en San Antonio junto a Tony Parker, Tim Duncan y Gregg Popovich.

Sin embargo, no iba a volver a ganar otro título sino hasta el año 2004. Durante ese intervalo, sumó su segunda participación en el All-Star Game (en 2011, su primera fue en 2005) y obtuvo el galardón de Mejor Sexto Hombre en 2008. Para ese entonces, su rol en los San Antonio Spurs ya no era el mismo: dejó de ser titular para convertirse en el primer hombre que ingresaba desde el banco, pero su cambio de funciones no se debió a un declive en su desempeño sino al ojo de Gregg Popovich para ubicarlo donde mejor podía rendir.

De esa forma, Manu Ginóbili era considerado año tras año como uno de los mejores suplentes de la NBA junto a los escoltas Lou Williams, Jamal Crawford y Jason Terry. No obstante, una temporada antes del que iba a ser su último título con los San Antonio Spurs, vivió quizá la derrota más dura de toda su estadía en el equipo: la derrota a manos de Miami Heat en las finales del 2013.

El golpe más duro

No solo fue una simple caída para los San Antonio Spurs y Manu Ginóbili, fue una serie de Miami Heat remontó cuando parecía casi imposible y los medios estadounidenses apuntaban al argentino como gran responsable de ello. Un punto de quiebre fue el sexto partido, cuando las autoridades de la NBA incluso ya estaban sacando el trofeo a la cancha para presentar a los Spurs como nuevos campeones teniendo cómo se presentaba el escenario.

Los San Antonio Spurs iban 94-89 arriba en el marcador con 28 segundos restantes en el encuentro, teniendo una ventaja de 3-2 a nivel partidos. Todo indicaba que los dirigidos por Gregg Popovich iban a ser los nuevos campeones, pero una serie de errores de parte de ellos y mucha suerte de los Heat hizo que el equipo de Erik Spoelstra termine forzando el séptimo cotejo y llevándose el campeonato.

En esa serie, Manu Ginóbili promedió unos pobres 11.6 puntos y más de 3 pérdidas por partido. Además, lanzó 43.3% en gol de campo y 25% de triples. Sin lugar a dudas, el desempeño del argentino en esas Finales dejó mucho que desear y se empezó a hablar de que posiblemente era el tiempo de que anunciara su retiro, con solo 36 años de edad.

La respuesta en la cancha en los años previos al retiro

Sin embargo, Manu Ginóbili se encargó de silenciar a todos sus críticos y en la siguiente temporada volvió renovado. Ayudó a que los San Antonio Spurs consiguieran el quinto título en su historia y volvió a posicionarse cerca a la gloria, un lugar del cual había estado muy alejado durante las últimas temporadas.

Si bien sus estadísticas en sus últimos años en la NBA no fueron tan buenas como en los anteriores, la sensación que dejó en la última temporada fue la que producía mucho más que un basquetbolista promedio de 40 años. Clavaba con la fuerza de un novato, luchaba por todos los balones como si ningún hueso le doliera. ¿Y en lo demás? Bueno, sus años de experiencia se reflejaban en sus pases y visión de juego.

Después de haber puesto en duda su continuidad en los San Antonio Spurs al término de la última temporada, los aficionados del conjunto texano recibieron una terrible noticia: Manu Ginóbili no iba a seguir jugando al básquet. Esto, en conjunto con la decisión de Tony Parker -otro de los jugadores más importantes de la institución en los últimos años- de irse a los Charlotte Hornets.

Manu Ginóbili marcó un antes y después en el básquet sudamericano. Su llegada al estrellato de la NBA hizo que varios jóvenes del continente vieran como algo factible pertenecer a la liga más importante del básquet del mundo y destacar en ella. Nombres como Leandro Barbosa y Greivis Vásquez continuaron el legado sudamericano de la liga de básquet más importante del planeta, pero Ginóbili es visto como la parte más fundamental de esa historia.

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