Ha pasado un año desde que el papa Francisco visitó Chile, el viaje más difícil de su pontificado. El jefe de la Iglesia Católica llegó al país sudamericano en medio de grandes esperanzas, pero encontró un país dolido y con la fe resquebrajada por los abusos sexuales a menores por parte del clero.

Protestas, incendios en algunas iglesias y misas con pocos fieles caracterizaron la visita de tres días. Peor aún cayó su defensa del obispo Juan Barros, acusado de proteger a un cura pederesta.

"El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy hablar. No hay una sola prueba en contra, todo es calumnia ¿está claro?", declaró el Sumo Pontífice en su estancia en Chile. 

Estas palabras ofendieron a cientos de víctimas, entre ellos James Hamilton, quien sufrió abusos del influyente sacerdote Fernando Karadima. "Lo que ha hecho el papa hoy es ofensivo y es doloroso y no solo con nosotros sino contra todos quienes luchan por crear contextos menos abusivos y más éticos en lugares como la iglesia católica", dijo Hamilton en respuesta a las palabras del papa. 

La reacción del papa

Los gritos de indignación, sin embargo, hicieron reaccionar a Francisco, quien no se disculpó y dijo entender el drama de los abusados. "Sé que hay mucha gente abusada que no puede traer una prueba, que no la tiene, o que a veces la tiene pero tiene vergüenza y sufre en silencio. El drama de los abusados es tremendo", afirmó.

Una vez en el Vaticano, el papa puso en marcha un plan para terminar lo que llamó una "cultura del abuso y encubrimiento" que parece haber divorciado a la población de la iglesia. Envió una delegación especial que se entrevistó con las víctimas.

Tras escuchar los horrorosos relatos, el obispo Charles Scicluna, uno de los enviados por Francisco, pidió justicia. "Investigar es un deber de justicia. Necesitamos hacer justicia con las víctimas por el bien del país y también de la iglesia", declaró Scicluna. 

Las víctimas en el Vaticano

Las víctimas también fueron recibidas en el vaticano y les dio plenas garantías de colaboración. El papa pidió la renuncia de todos los obispos del país y ya aceptó siete, además de expulsar a Karadima.

En paralelo, la justicia chilena ha allanado varios locales de la iglesa en búsqueda de pruebas de abusos o encubrimientos. Hay 148 investigaciones abiertas a 255 religiosos entre obispos, sacerdores y diáconos.

Una situación sin precedentes que da algo de esperanza a aquellos que buscaron el remanso de Díos en la iglesia y terminaron encontrando el infierno.

| Fuente: RPP/FOTO: AFP
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