Ilustración referencial
“La cantidad de virus presente en los pacientes que nos han llegado de mayo es enormemente más baja frente a los que ingresaban en marzo”, sostiene el experto italiano. | Fuente: Andina

"La carga vírica del SARS-CoV-2 hoy es hasta cien veces inferior que en marzo" dijo el epidemiólogo italiano Massimo Clementi desde el laboratorio de Micrología y Virología del Hospital San Raffaele de Milán y agregó que esta pandemia estaba “destinada a apagarse”, pues el virus ha cambiado su virulencia, como si hubiese “envejecido”. ¿Es esto cierto? Revisemos opiniones diversas.

De acuerdo con el experto, su trabajo comparó la “carga viral” (concentración del virus) de 100 pacientes ingresados al hospital durante los primeros días de marzo con la de los 100 pacientes llegados a finales de mayo.

“La cantidad de virus presente en los pacientes que nos han llegado de mayo es enormemente más baja frente a los que ingresaban en marzo”, sostuvo. Para el italiano este “fenómeno” se replicará en todo el mundo y en pacientes de todas las edades, incluyendo en mayores de 65 años.

“Ya son varias las semanas en las que los clínicos de nuestro hospital nos indican a los virólogos, que el cuadro clínico está cambiando. Ya no llegan pacientes que necesitan inmediatamente entrar en la UCI y respiración asistida”, dijo. “En las últimas semanas han llegado pocos pacientes y todos con síntomas leves”, agregó.

¿Cómo se termina la “cantidad” de virus?

Según el virólogo italiano, la cantidad de virus en un paciente es medida a través de los ácidos nucleicos, en este caso el ARN del Sars-CoV-2, las copias del virus detectadas en la rinofaringe de cada paciente.

En diálogo con El Mundo, el especialista aseguró que la diferencia de la “cantidad de virus” no responde a una mutación del mismo, sino a una supuesta “adaptación” al nuevo huésped: los humanos. Para Clementi es un dato muy positivo de cara al futuro, puesto que sospecha una nueva oleada podría ser menos agresiva.

“La replicación es un elemento fundamental para un virus. Éste infecta para poder replicarse en las células del huésped. Si esta acción, como observamos, no ocurre de manera eficiente, puede deberse a varios motivos. Podría ser a causa de una mínima mutación genética que todavía no vemos y que quizás veamos en el futuro próximo. O por cualquier otro factor que no favorece la infección violentísima que veíamos al principio", opinó.

Asimismo, descartó que esto se deba a la inmunidad del grupo, porque la debilidad del virus no depende del desarrollo de la inmunidad contra él, sino de su adaptación a los seres humanos.

¿Falta de pruebas?

Tras la polémica que desató la afirmación del especialista, la Organización Mundial de la Salud se pronunció por las conclusiones de la investigación. “Debemos ser excepcionalmente cuidadosos para no dar la sensación de que, de repente, el virus ha decidido ser menos patógeno por su propia voluntad. Ese no es el caso en absoluto", señaló Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias.

Por su parte, el virólogo y director del Grupo Inmunología Celular y Viral de la Universidad de La Laguna, Agustín Valenzuela, asegura que está por demostrar que los cuadros menos letales de COVID-19 tendrían una secuencia distinta al que circulaba en febrero y marzo.

“De momento, esa observación no tiene una base genómica ni virológica que indique que estamos frente a la emergencia de una cepa viral no letal”, explicó a Teknautas e insistió en que todo apunta a que el coronavirus es muy estable, según las secuenciaciones genéticas realizadas por científicos alrededor del mundo. 

Para el experto, aunque el virus evoluciona continuamente, por el momento no se puede hablar de cepas distintas a la original. En consecuencia, no sería sustancialmente diferente como para considerar que puede volverse menos virulento.

“La tasa de mutación es muy baja, así que esa hipótesis de los médicos italianos es bastante descartable”, afirma en tanto Ismael Mingarro, directivo de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) y catedrático de la Universidad de Valencia, que también trabaja en un proyecto sobre las proteínas de la envuelta de SARS-CoV-2.

Un punto de vista evolutivo

Para Mingarro, tampoco existe lógica en pensar en una rápida transformación del virus, ya que su propagación ha sido inmediata. “En algunas infecciones virales, se van seleccionando cepas menos virulentas y que se propagan más, pero en este caso ha tenido mucho éxito desde el principio”, afirma.

Es así que cree que los pacientes podrían tener una menor carga viral, simplemente, por el hecho de poder recibir atención médica de forma más temprana, puesto que los afectados solían llegar a los hospitales cuando ya padecían de fuertes neumonías.

Por otro lado, Iván Moreno, médico internista y miembro de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) asegura que los médicos italianos se topan con una “falacia estadística”, fruto de la reducción de pacientes en Italia durante las últimas semanas.

Hay menos casos circulantes y, por lo tanto, también hay menos casos graves. Los hospitales se colapsaron porque había dos millones y medio de contagios, según el estudio de seroprevalencia, pero el porcentaje que nos llegaba era bajo con respecto al total”, insiste.

“A veces nos agarramos al pensamiento mágico, incluso médicos y científicos se apuntan al razonamiento de que el virus ha cambiado y ahora es menos agresivo o que nos va a dejar en paz porque no le gusta el calor”, reflexiona este experto. Pero lo único cierto es que “la epidemia está mucho más controlada, con pocos casos y pequeños brotes”, finaliza. 

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