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El Gobierno de Filipinas ordenó el envío de 300 agentes especiales a la isla Mindanao para liberar al misionero irlandés Michael Sinnott, quien fue secuestrado por desconocidos en pasado 11 de octubre.

Un portavoz del equipo gubernamental que negocia la liberación del religioso de 79 años señaló que no se trata del lanzamiento de una operación de rescate, sino de presionar a los secuestradores.

La información del envío de más agentes a Mindanao se produce el mismo día en el que las autoridades filipinas aceptaron formalmente la ayuda del Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), la principal organización musulmana en armas, para liberar Sinnott.

El Gobierno sospecha que el FMLI ha perdido el control de alguna de sus facciones y ésta participa de alguna manera en el secuestro.

La semana pasada, los secuestradores enviaron un vídeo en el que aparecía el rehén con un periódico actual, para probar que seguía vivo, y en el que exigían dos millones de dólares por su liberación.

Un grupo de seis hombres armados capturó a este misionero de la orden religiosa de San Colomban el 11 de octubre en la localidad de Pagadian, a unos 830 kilómetros al sureste de Manila.

Las autoridades militares han difundido los retratos robot de tres sospechosos, todos ellos filipinos de entre 22 y 35 años de edad.

Este es el tercer secuestro de un sacerdote irlandés en Filipinas en el área de Lanao y Mindanao Occidental en los últimos doce años: primero fue Desmond Hartford, en 1997, y después Rufus Halley, en 2001.

Halley murió de un disparo en la localidad de Malabang, en Lanao, de acuerdo con los datos la organización filipina por la Defensa de la Paz.

Hace dos años, el sacerdote italiano Giancarlo Bossi fue secuestrado en el sur de Filipinas y su cautiverio duró 40 días.

Decenas de personas, incluidos niños, son secuestradas cada mes en las islas del sur del archipiélago filipino por bandas de delincuentes comunes o grupos vinculados a Abu Sayyaf, la guerrilla islamista que el Gobierno vincula a la organización terrorista Al Qaeda. EFE