EE.UU. exige a China una reducción del déficit comercial de US$ 200,000 millones

Washington pidió a Pekín que deje de entregar subsidios que "distorsionan el mercado" y que elimine las políticas que provocan la transferencia tecnológica.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, en China. | Fuente: AFP

China y EE.UU. concluyeron una ronda de negociaciones de dos días en Pekín de la que no han salido acuerdos concretos para evitar la guerra comercial, solo el establecimiento de un "mecanismo de trabajo" y el reconocimiento de que sigue habiendo "grandes diferencias" entre ambas partes.

Aunque no hubo ningún anuncio ni comparecencia ante la prensa, la agencia oficial china Xinhua informó al término de la reunión de que las dos potencias han creado un mecanismo para estrechar su comunicación en asuntos comerciales, si bien reconocieron que tienen que seguir trabajando duro para atajar sus diferencias.

"Las dos partes acordaron que una relación comercial estable y sólida entre ellas es crucial para ambas, y que están comprometidas a resolver sus relevantes problemas económicos y comerciales a través del diálogo y la consulta", publicó esa agencia.

La falta de avances no fue recibida con sorpresa, ya que no había muchas expectativas de que salieran importantes acuerdos de una reunión de dos días, tal y como había adelantado una portavoz del Ministerio chino de Exteriores en la víspera de las negociaciones.

Antes de que empezaran ayer las conversaciones, la delegación estadounidense, liderada por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, entregó a Pekín un borrador de discusión con los ocho puntos principales que querían abordar, en los que se desglosan las peticiones concretas hacia China.

Lo que exige a Pekín

En ese documento, EE.UU. exige a China una reducción del déficit que mantiene con el país asiático en 200,000 millones de dólares de aquí a 2020 (a razón de 100,000 millones en 2018 y 100,000 en 2019), para intentar bajar así la cifra récord de 375,000 millones que acusó su balanza de pagos con China en 2017.

Además, EE.UU. advierte a China de que impondrá aranceles para compensar su pérdida de tecnología y propiedad intelectual, y le pide que se comprometa a no reaccionar con otras medidas si esto sucede.

Washington también solicitó a Pekín que deje de entregar subsidios que "distorsionan el mercado" y que fomentan el exceso de capacidad en algunos sectores, y que elimine las políticas que provocan la transferencia tecnológica.

El equipo negociador reivindicó que China reduzca los aranceles a los productos de "sectores no críticos" hasta el mismo nivel que se aplica en EE.UU., pero permitiendo a Washington que sí imponga aranceles y restricciones a "productos de sectores críticos, como aquellos identificados en el plan decenal 'Made in China 2025'".

Esta iniciativa con la que China quiere reorientar su industria hacia sectores de alta tecnológicos es, según los expertos, la verdadera preocupación de EE.UU., que no quiere que sea el país asiático el que lidera la revolución tecnológica ni que le adelante como primera potencia económica mundial.

EFE

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