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El presidente estadounidense, Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, pidieron hoy al mandatario de Siria, Bachar al Asad, que detenga el "baño de sangre" contra la población siria, informó la Casa Blanca en un comunicado.

Los dos líderes discutieron la situación y reiteraron su "profunda preocupación" sobre el uso de la violencia por parte del régimen sirio contra los civiles.

Desde mediados de marzo Siria es escenario de revueltas populares contra el régimen, que se han cobrado las vidas de al menos 1.772 civiles y 410 miembros de las fuerzas de seguridad, según los últimos datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Ambos coincidieron en señalar que la "legítima" demanda de la población siria de una transición a la democracia debería ser cumplida y subrayaron que es necesario "que el baño de sangre y la violencia contra la población siria cese inmediatamente".

Según indicó la Casa Blanca, continuarán vigilando la situación de cerca y consultarán sobre posibles pasos a seguir en los próximos días.

-EFE-