El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó hoy que "el imperialismo norteamericano" tiene miedo a su Gobierno, en respuesta a un informe del Servicio de Inteligencia de Estados Unidos, que incluye al país suramericano entre las naciones que amenazan a la estabilidad regional.

"El imperialismo nos tiene miedo y esa es la lucha histórica de nuestros antepasados por la independencia, por la liberación, bajo la rebelión de nuestros pueblos", sostuvo Morales en un acto en la región de Chuquisaca (sureste).

El mandatario aludió así al informe de Evaluación Anual de Amenazas de la Comunidad de Inteligencia de EE.UU. de 2009, presentado el pasado martes, que señala que América Latina es estable, si bien esa estabilidad se ve amenazada por la fuerza regional liderada por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Aunque "la influencia regional de Chávez podría haber llegado a su límite, es probable que continúe apoyando a aliados y movimientos políticos afines en países vecinos y busque socavar a gobiernos moderados pro-estadounidenses", advirtió el análisis.

Morales se preguntó si los bonos de asistencia social que promueve su Gobierno y las políticas de nacionalización de los recursos naturales aplicadas en el país son "un peligro para la región".

Ironizó que esas políticas más bien son un peligro "para el imperialismo norteamericano" y para las empresas trasnacionales que "saquearon" los recursos naturales del país.

"Los capitalistas, las empresas trasnacionales, ya no pueden acumular plata como antes, ya no pueden robar plata como antes, ya no pueden saquear nuestros recursos naturales. Esa es la diferencia y por tanto que hablen. Digan lo que digan, este proceso es irreversible, es un camino sin retorno", sostuvo.

Las relaciones bilaterales entre Bolivia y Estados Unidos se han deteriorado desde que Morales asumió la Presidencia por primera vez en 2006 y tuvieron su peor momento en septiembre de 2008, cuando fueron expulsados los embajadores de ambos países.

Washington y La Paz iniciaron en mayo del año pasado un diálogo para mejorar las relaciones bilaterales y establecer un acuerdo de mutuo respeto, cuya firma aún no tiene fecha definitiva.

Pese al acercamiento, el mandatario boliviano mantiene un discurso anti-estadounidense, con fuertes críticas al Gobierno de Barack Obama y a sus aliados.

En esta línea, criticó hoy a los gobiernos de EE.UU. y Perú, países a los cuales calificó de "basureros de los delincuentes de Bolivia", por "acoger" a los opositores bolivianos que han huido del país y que fueron acusados de haber cometido supuestos delitos de corrupción, terrorismo o de haber sido responsables de masacres.

Entre estos políticos figura el ex candidato presidencial Manfred Reyes Villa, quien salió del país argumentando una persecución política por parte del Gobierno de Morales.

No obstante, Morales expresó su complacencia por que el Senado de su país, de mayoría oficialista, trabaja para aprobar una ley de lucha contra la corrupción y de investigación de fortunas que permitirá el retorno de los políticos acusados por su Gobierno para que sean "encarcelados en Bolivia".

EFE