Foto: EFE (referencial)
Unos mil extremistas islámicos se manifestaron hoy en Indonesia para exigir que los tres famosos que han generado una gran polémica al protagonizar vídeos pornográficos colgados en Internet sean lapidados o azotados en público.

La protesta, organizada por el grupo radical Hizbut Tahrir Indonesia (HTI) recorrió el centro de Yakarta entre gritos de "¡Allah-u-akbar!" ("¡Alá es grande!") y pancartas que instaban al arresto de los sospechosos por promiscuidad y adulterio.

Mohammed Ismail Yusanto, portavoz de HTI, aseguró al leer el comunicado final de la concentración que, según la sharia o ley coránica, quienes cometen adulterio "deben ser apedreados" si están casados y si no, "azotados cien veces en público".

Además, arremetió contra Internet y su capacidad de difusión "incontrolada" de información, porque "se va a convertir en uno de los más terribles destructores de la moralidad" islámica ortodoxa.

Los polémicos vídeos, con desnudos integrales y actos sexuales explícitos, parecen grabados a mano con un teléfono móvil y se encuentran disponibles en varios lugares de descargas gratuitas de la red.

Apenas horas antes de la manifestación se había entregado a la Policía el protagonista de las grabaciones, el afamado cantante de rock Nazriel Irham tras ser nombrado como sospechoso.

El joven de 28 años, apodado Ariel Peterpan, aparece en los vídeos junto a otras dos celebridades y actrices de telenovelas cuya carrera podría verse truncada por la controversia: Luna Maya, de 26 años, y Cut Tari, de 32.

La ley anti-pornografía, aprobada con gran controversia en 2008, castiga la distribución de este tipo de material en la red con hasta seis años de prisión, mientras que protagonizar escenas de sexo puede acarrear una pena máxima de 16 años de cárcel.

Indonesia, el país de mayor población musulmana del mundo, suele profesar un Islam bastante moderado, pero los extremistas están utilizando este incidente para airear sus quejas y exigir mano dura.

Los noticiarios nacionales y programas de variedades siguen desde hace semanas este polémico culebrón, que ha puesto en evidencia la brecha abierto entre la mentalidad conservadora tradicional y la cultura más permisiva de la juventud urbana. EFE