La contienda que marcó el inicio del intervencionismo de EEUU

Estados Unidos no sufrió la devastación en su propio territorio y salió de la guerra como la principal potencia económica y militar.
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La entrada de EEUU en la II Guerra Mundial acabó con las aspiraciones de Washington de mantenerse aislado de los conflictos internacionales, y le llevó a iniciar una etapa de intervencionismo exterior que aún hoy perdura.  

"EEUU cambió de manera dramática a partir la II Guerra Mundial.  Hasta entonces era una potencia económica, no militar, que se mantenía aislada de los conflictos", dijo a EFE el profesor de la American University Peter Kuznick.

"De haber seguido así, no habría habido bomba nuclear ni Guerra Fría.  El mundo sería distinto hoy", añadió este experto en historia americana del siglo XX.

En 1939, los estadounidenses presenciaron el comienzo de otra guerra europea con alarma pero sin ánimo alguno de involucrarse en un conflicto para el que no se estaban preparados.

El presidente Franklin D. Roosevelt había logrado del Congreso autorización para mejorar la dotación de sus fuerzas armadas, pero aun así, apenas si estaban preparadas para defender el territorio nacional y atender a catástrofes y desastres naturales.

En esa época había 174.079 soldados en 130 puestos y campamentos en EEUU, Hawai, Filipinas y la Zona del Canal de Panamá.

De los 53.000 oficiales, casi la quinta parte no había recibido instrucción para el combate.

Tras el ataque japonés sobre Pearl Harbor en 1941, todo cambió. EEUU entró en la costosa contienda y pudo salir de ella convertido en la primera potencia mundial.

El gobierno de Roosevelt ya había colocado a Estados Unidos en el camino de una colisión con Alemania con su programa de ayuda material a Inglaterra durante 1940 y 1941, pero fue el ataque de Pearl Harbor, al otro lado del planeta, el que despertó el ánimo guerrero de los estadounidenses.

En los tres años y medio siguientes, Estados Unidos movilizó a más de 16 millones de soldados, de los cuales más de 400.000 murieron y 672.000 sufrieron heridas en batallas en todo el mundo, desde el norte de África a las junglas asiáticas, y desde Francia a Japón.

El gobierno de Roosevelt ya había colocado a Estados Unidos en el camino de una colisión con Alemania con su programa de ayuda material a Inglaterra durante 1940 y 1941, pero fue el ataque de Pearl Harbor, al otro lado del planeta, el que despertó el ánimo guerrero de los estadounidenses.


EFE