Los neoyorquinos se quedan sin transporte público por huracán Irene

Es la primera vez que las autoridades suspenden el servicio por problemas meteorológicos en toda la red de transportes, la más grande del país. Se estima que una media de 11 millones de personas utilizan a diario este sistema.

Nueva York está desde este mediodía sin transporte público, del que dependen millones de personas para movilizarse por la ciudad, ante la inminente llegada del huracán "Irene", lo que ha obligado a suspender como medida preventiva el servicio de autobuses, metro y trenes hasta nuevo aviso.

"Lo que tenemos aquí es un huracán que se prevé que llegue a la ciudad acompañado de vientos que podrían superar los niveles en los que sería seguro operar nuestros servicios", indicó hoy el director de la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA, por su sigla en inglés), Jay Walder.

Los neoyorquinos ya saben bien lo que significa quedarse sin su amplia red de transporte público en una ciudad en la que más de dos tercios de los residentes no tienen vehículo propio. Ocurrió por primera vez tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y después en 2005 durante una huelga de empleados de la MTA.

Pero ahora es la primera vez que las autoridades suspenden el servicio por problemas meteorológicos en toda la red de transportes, la más grande del país, que incluye los trenes que conectan Nueva York con Long Island y el condado de Westchester, en los suburbios de la Gran Manzana, y los estados de Nueva Jersey y Connecticut.

Se estima que una media de once millones de personas utilizan a diario el sistema de transporte público, principalmente la red de metro, inaugurada en 1868 y que en la actualidad cuenta con 24 líneas y más de 400 estaciones, por las que se movilizan cada día unos cinco millones de neoyorquinos.

Los responsables de la MTA reforzaron el servicio en las horas previas a su interrupción, que originó grandes aglomeraciones de personas en estaciones clave como Grand Central o Penn Station. y estiman que permanecerá cerrado "al menos" hasta el lunes a las 7.00 hora local (11.00 GMT) si así lo permiten las condiciones meteorológicas.

De momento permanecen abiertos los puentes que unen la isla de Manhattan con el resto de distritos de la ciudad y con Nueva Jersey, pero las autoridades ya advirtieron el viernes que se verán obligados a cerrarlos si los vientos que se espera que acompañen a "Irene" superan los 96 kilómetros por hora.

También está previsto la suspensión del servicio de ferrys que conecta el sur de la isla de Manhattan con Staten Island y Brooklyn a partir de las 22.00 GMT, aunque las autoridades ya advirtieron que se verán obligados a cerrarlo antes si los vientos superan los 74 kilómetros por hora.

Para facilitar la evacuación de las zonas de la ciudad que se encuentran por debajo del nivel del mar, una medida que afecta a 370.000 personas, la MTA suspendió el pago de tarifas de los trenes y metros de las zonas de peligro de inundación, y el servicio de autobuses fue gratis hasta su clausura.

La mayoría de trenes de larga distancia que unen las principales ciudades de la costa este del país, Washington, Filadelfia, Nueva York y Boston, que ofrece la red Amtrak en el conocido como Corredor del Noreste, también fueron cancelados durante el fin de semana así como buena parte de los trenes que salen de Penn Station.

Además, los aeropuertos que sirven a la ciudad de Nueva York, John F. Kennedy, LaGuardia, Newark, Stewart y Teterboro, no permiten el aterrizaje de vuelos nacionales e internacionales desde las 12.00 hora local (16.00 GMT), y de momento pueden despegar aviones al menos hasta nuevo aviso.

"Irene" tocó tierra esta mañana a las 7.30 hora local (11.30 GMT) cerca del cabo Lookout, en Carolina del Norte (este de EE.UU.), con vientos máximos sostenidos de 140 kilómetros por hora, acompañado de torrenciales lluvias y marejadas ciclónicas "extremadamente peligrosos", según el Centro Nacional de Huracanes.

El director del Centro Nacional de Huracanes (CNH), Bill Read, afirmó que se espera que el nivel de las aguas se eleve en la costa Atlántica cerca de 4 metros, por lo que advirtió sobre posibles daños en edificios costeros a lo largo del recorrido de "Irene".

Este es el primer ciclón que impacta en territorio estadounidense desde 2008 cuando "Ike" tocó tierra en Galveston, Texas. EFE