Lufthansa intenta parar en los tribunales la mayor huelga de su historia

El detonante de la huelga es el profundo desencuentro que hay entre las posiciones de Lufthansa y Cockpit sobre las perspectivas laborales de los cerca de 4.000 pilotos afiliados a este sindicato.
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Los pilotos de la aerolínea alemana Lufthansa han respondido masivamente a la convocatoria de huelga del sindicato Cockpit, mientras la compañía intenta por vía judicial detener esta acción al considerarla desmedida.

La huelga, que comenzó la pasada medianoche y está previsto que dure cuatro días, costará a la compañía unos 100 millones de euros y contratiempos a los pasajeros, que desde primeras horas están siendo desviados a otras aerolíneas del grupo Star Aliance.

Lufthansa calcula que esta acción obligará a cancelar un total de 3.200 vuelos, lo que convertirá esta huelga en la mayor de la historia de la aviación alemana.

Los aeropuertos más afectados son los de Múnich y Fráncfort, el de mayor tráfico aéreo de Europa continental y donde Lufthansa cancelará hoy hasta 800 vuelos.

"Esta huelga es desproporcionada y Lufthansa obligada a impedir que haya daños para la empresa, sus trabajadores y accionistas", declaró el portavoz de la aerolínea, Andreas Bartels.

Horas después de que comenzaran los paros, Lufthansa presentó por la vía de urgencia una denuncia ante el Tribunal de Trabajo de Fráncfort, que respondió a la demanda con una citación a las partes para las 15.30 GMT de hoy.

La sentencia podría producirse en las próximas 24 horas.

El portavoz de Cockpit, Alexander Gerhard-Madjidi, saludó la celebración de esa audiencia porque "nos permite explicar nuestras posiciones y demostrar que la huelga no es desproporcionada, que se han tomado las medidas necesarias".

Gerhard-Madjidi no prevé por tanto que la justicia "limite la huelga", que a su juicio transcurre de forma "muy satisfactoria".

A la acción de protesta se sumaron la filial de transporte de mercancías Lufthansa cargo y la compañía de bajo costo Germanwings.

El detonante de la huelga es el profundo desencuentro que hay entre las posiciones de Lufthansa y Cockpit sobre las perspectivas laborales de los cerca de 4.000 pilotos afiliados a este sindicato.

Cockpit exige una subida salarial del 6,4 por ciento durante un año, aunque están dispuestos a renunciar a ese incremento si la empresa garantiza los puestos de trabajo y asegura que las filiales de bajo costo no asumen trayectos ahora cubiertos por Lufthansa o ellos mismos son transferidos a estas líneas.

Los pilotos ligados a Lufthansa por convenio colectivo tienen un sueldo de 62.000 euros brutos anuales en el caso de un piloto que comienza, 110.000 euros para un capitán y alrededor de 250.000 euros brutos en el caso de un comandante al final de una carrera exitosa.

Además de la graduación, inciden en el sueldo las horas de vuelo, tipos de avión pilotados, entre otros.

Otro de los escollos de la negociación es una norma fijada hace dieciocho años, según la cual sólo los pilotos sujetos al convenio colectivo deben pilotar los aviones de la compañía con capacidad superior a los 70 pasajeros.

Por otra parte y mientras Lufthansa intenta detener la huelga en instancias judiciales, la compañía recibió hoy la amenaza de paros parciales del sindicato independiente de acompañantes de vuelo (UFO), que representa a unos 16.000 trabajadores de cabina.

UFO exige a la empresa que se sienta a negociar la renovación del convenio, lo que no ha sucedido hasta ahora, y muestre disposición a mejorar las condiciones de trabajo, entre ellas una semana laboral de un máximo de 40 horas.

La huelga de pilotos de Lufthansa, que transporta una media de 150.000 pasajeros al día, repercutía en las acciones de la compañía, que bajaban un 1,97 por ciento en la Bolsa de Fráncfort y se cotizaban a 10,98 euros.EFE