Uruguay se convirtió hoy en el primer país de Latinoamérica en aceptar la adopción de niños por parejas del mismo sexo, después de que el Senado aprobara por mayoría la reforma legal necesaria.

Ahora sólo falta que el Ejecutivo presidido por el socialista Tabaré Vázquez promulgue la norma, que es rechazada por la Iglesia católica y el opositor Partido Nacional, para que entre en vigor, lo que se producirá probablemente antes de las elecciones generales del próximo 25 de octubre.

Desde el 2008 la ley uruguaya equipara los derechos y obligaciones del matrimonio a los de las parejas heterosexuales u homosexuales que convivan más de cinco años, lo que incluye la asistencia recíproca, la sociedad de bienes, los derechos sucesorios, cobro de pensiones por fallecimiento y otras disposiciones vinculadas a la seguridad social.

Según explicó a Efe la senadora oficialista Margarita Percovich, en realidad la norma lo único que busca es adaptar la ley a los derechos infantiles y evitar las irregularidades que existen en la actualidad, donde muchos niños son entregados "de forma negociada, fomentando el tráfico de menores".

La principal fuerza opositora, el conservador Partido Nacional o Blanco, mostró su profundo rechazo a esta modificación legal y sus representantes apuntaron que estarían dispuestos a derogarla si resultan ganadores en las elecciones generales de octubre.

Para los "blancos", la adopción homosexual es incorrecta porque durante la formación y creación psicológica de la niñez "el padre y la madre conforman los dos roles clave", según dijo a Efe el senador Eber da Rosa.

La Iglesia uruguaya también ha manifestado su total oposición a la nueva ley, al entender que las figuras materna y paterna "son fundamentales" para el desarrollo del niño.

Un reciente comunicado del Arzobispado de Montevideo señaló que la adopción por parejas homosexuales "es ir contra la misma naturaleza humana" y "contra los derechos fundamentales del ser humano como persona".

En países como Bélgica, Países Bajos, Reino Unido o España existen leyes que abren las posibilidades de adopción a parejas del mismo sexo.

En el continente americano, tan sólo Canadá y algunos estados de Estados Unidos permiten esta opción.

EFE