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Varios senadores de Estados Unidos advirtieron del peligro de un aumento de los secuestros relacionados con la violencia de los carteles de droga en ciudades fronterizas con México y denunciaron que desde las cárceles se dirigen muchos de esos delitos.

En una audiencia sobre el control internacional de narcóticos y la violencia asociada al narcotráfico en México, la senadora demócrata Dianne Feinstein esgrimió algunas estadísticas oficiales para pedir medidas al Gobierno de Estados Unidos,

Así mencionó un informe del Departamento de Justicia que señala que en Phoenix (Arizona) se han registrado 260 secuestros en 2007, 299 en 2008 y 267 en 2009, en total un 30 por ciento más que en los tres años anteriores.

La senadora también indicó que en la misma ciudad, capital de Arizona, se registraron 86 allanamientos de morada solamente de enero a septiembre de 2009 y que entre el 80 y el 85 por ciento están relacionados con el narcotráfico.

Kevin Perkins, director adjunto de la División de Investigación Criminal del FBI, admitió que se requieren más esfuerzos en la frontera para prevenir los secuestros, y explicó que hay ya asignadas dos brigadas en San Diego (California) y Phoenix (Arizona).

A la pregunta de Feinstein de cuántos de los delitos en las ciudades estadounidenses del sur son dirigidos desde dentro de las prisiones por la mafia mexicana en una escala del 1 al 10, Perkins dijo que "fácilmente" de 7 a 8.

"La mafia mexicana tiene una enorme influencia sobre las pandillas de California y sus lazos en México. No hay manera de escapar de la influencia que tienen desde dentro de las prisiones", señaló el responsable del FBI en la audiencia del Senado.

Estas mafias dan órdenes desde dentro de las prisiones californianas a través de sus teléfonos celulares, reconoció Perkins, al tiempo que aseguró que la agencia federal de investigaciones trabaja estrechamente con las instituciones penitenciarias para impedir ese tipo de comunicaciones.

Pero la violencia no sólo ha aumentado en el sur de EE.UU., sino también en México, fruto de la presión que aplican ambos países sobre los carteles, destacó por su parte David Johnson, secretario de Estado adjunto para asuntos de lucha contra las drogas.

"No hay duda de que México está experimentando en los últimos años e incluso meses niveles sin precedentes de violencia relacionada con el narcotráfico y seguiremos viendo más conforme el Gobierno mexicano la combata para proveer seguridad en sus ciudades", señaló.

Algunos de los carteles se han dividido en organizaciones narcotraficantes "ferozmente competitivas" que se encuentran en "guerra" unas con otras por el control de territorios donde anteriormente su poder no era disputado, indicó.

También Perkins y Anthony Placido, administrador adjunto y jefe de Inteligencia de la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA), recalcaron que la "horripilante violencia en México podría empeorar antes de mejorar".

"Tenemos que reconocer que somos testigos de actos de verdadera desesperación: acciones de peligrosas organizaciones criminales que están heridas y vulnerables", dijo Placido.

Los tres elogiaron el compromiso y la voluntad política que muestra el presidente Felipe Calderón para derrotar la narcoviolencia y las medidas que está tomando para crear tribunales específicos y reformar el sistema judicial.

También consideraron importante que, a la par de la necesidad de fomentar la capacidad de México para enfrentar este reto, se fortalezcan sus instituciones, y reiteraron el compromiso de EE.UU. de seguir ayudando al Estado mexicano. EFE